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Quizá el mejor ejemplo de esto sea el interminable culebrón peruano, que podría significar el final político de Alberto Fujimori, si no inmediato, sí al menos respecto a su legitimidad, sobre todo tras la denuncia de pucherazo efectuada el pasado lunes por la OEA, respaldada por Estados Unidos, y la retirada de su opositor, Toledo, como virtual ganador del pulso.Otro caso relevante es el fracasado intento de golpe de Estado en Paraguay del ex general Lino César Oviedo, contra el desprestigiado Presidente Luis González Macchi, máximo responsable de la corrupción que agobia a este país, como había denunciado previamente el arzobispo de Asunción, el pasado 18 de mayo, ante el propio Presidente. El fallido intento golpista, aunque sin víctimas, convirtió durante varias angustiosas horas a Asunción en campo de tiro entre los carros de combate apostados en la calle y la escolta presidencial. Algunos periódicos locales, como el Abc de Asunción, dudan, en cambio, de si no habrá sido más que una chapucera puesta en escena del propio Gobierno, que ha aprovechado el estado de excepción para limpiar el Parlamento de elementos indeseables, con el beneplácito de la comunidad internacional, que repudia a priori todo putsch que no venga por vía democrática. |
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PULSOS IGLESIA-ESTADO
En Venezuela, el idilio del pretendido salvador de la patria, Presidente Hugo Chávez, con un pueblo que le aceptó de buena gana como una bocanada de aire fresco tras décadas de corrupción, se resquebraja cada vez más. El Presidente contestaba la semana pasada, con una carta de veinte páginas, a la misiva que le habían dirigido los obispos para pedirle mayor respeto por la acción e independencia de la Iglesia católica. Entre citas de la Biblia, J. F. Kennedy, Pablo VI, Andrés Eloy Blanco y Simón Bolívar, el Presidente llega a manipular el Evangelio para ponerlo en absoluta sumisión a su proyecto político: La Iglesia de Jesús de Nazaret es inmortal, y una de las formas de coadyuvar en el proceso de su consolidación espiritual es señalando las perturbaciones sistemáticas y arteras manipulaciones con las que se pretende falsificar el proceso revolucionario del país. En su carta Chávez hace una denodada defensa del proceso de cambios impulsado por su Gobierno, así como la manera en que ha trabajado la Asamblea Nacional Constituyente, y ratifica que la revolución no tiene marcha atrás, justificando sus ataques con estas palabras: El espíritu del pueblo siempre es recto, pero puede ser engañado muy fácilmente por falsos devotos que utilizan el sacrosanto nombre de Jesús de Nazaret para desviar el camino de la revolución. Yo podría responderles que es mentira su preocupación por el destino del pueblo; podría poner acentos en las mismas palabras con las cuales Jesús de Nazaret combatía la hipocresía de los fariseos: "Los escribas y los fariseos están sentados en la cátedra de Moisés. Haced lo que os dicen, pero no hagáis como hacen, porque ellos dicen y no hacen". MEXICO Y CHILE
En México crece la tensión ante las próximas elecciones presidenciales: algunos opinan que ya ha llegado el momento de un cambio. Por primera vez en 70 años, los mexicanos desconocen quién será su próximo Presidente. El imparable ascenso del candidato del Partido de Acción Nacional (PAN), Vicente Fox, y la posibilidad de que el candidato del Partido Revolucionario Institucional (PRI), Francisco Labastida, pierda, está generando nerviosismo entre los dirigentes económicos nacionales y extranjeros. Gracias al control que ha ejercido durante tantas décadas sobre el Estado mexicano, el PRI es un conglomerado económico-financiero en torno al cual se han tejido en el pasado lucrativas asociaciones que aún siguen reportando grandes beneficios. La preocupación de los medios económicos no radica en la posibilidad de que gane las elecciones el PAN, un grupo conservador partidario de la libre empresa, cuyo candidato ha sido el gerente en México de Coca-Cola, sino en que se dé un escenario en el que uno de los aspirantes gane por un margen muy estrecho y el rival no acepte los resultados. Se pondría así en duda el complejo sistema de control electoral, en torno al cual se ha construido la transición a la democracia en México. Aprovechando la incertidumbre existente y la lógica pérdida de control de un Gobierno saliente, se está recrudeciendo la pelea por el dominio del sistema bancario, precisamente en el actual momento de bonanza económica mexicana. En medio de las tensiones políticas, varios periódicos han prestado atención al papel de la Iglesia católica en la política mexicana. Hace unos días la Conferencia Episcopal publicó una declaración, advirtiendo que los partidos no deben coaccionar o comprar los votos, e invitaban a los fieles a abrazar la democracia y rechazar el fraude electoral. Los obispos afirmaron que el fraude electoral es un grave error moral. Precisamente, hace pocos años que han comenzado a suprimirse las fuertes restricciones sobre la actividad de la Iglesia en la vida pública del país. En Chile, durante este mes de mayo, será clausurada la última parte del IX Sínodo de Santiago, importante porque ratifica la actitud de la Iglesia ante los grandes debates morales creados en la sociedad por el nuevo Gobierno, que acaba de aprobar recientemente un proyecto de ley del divorcio, y ante la cuestión de la espinosa reconciliación nacional, en medio de grandilocuentes campañas de presión orquestadas por la prensa. I. A. |