RetrocesoA&ONº 232/2-XI-2000SumarioAqui y ahoraContinuar
Ver, oír... y contarlo
Dios salve América
José Francisco Serrano
pserrano@planalfa.es

Las elecciones presidenciales del Gran Hermano Americano no se parecen en nada a la conquista del Oeste, la imagen más pura de un país en permanente lucha entre buenos y malos, una nación, los Estados Unidos de América, anclada en un pragmatismo moral exportador de los más destructivos virus sociales. La carrera hacia la Presidencia nos ha traído más de lo mismo. O, casi más de lo mismo, porque, según afirma Julio Trujillo, en las páginas de Los domingos de ABC, el pasado 29 del mes de octubre:Hay otra aportación de Bush a la vida política norteamericana que no debe ser despreciada. Con él, ha llegado Dios a las campañas electorales. Nunca fue tan invocado su nombre en un litigio político, y en las filas demócratas ha habido que hacer frente al reto. Con Bush se incorpora la derecha religiosa a la lucha por la Casa Blanca y, con ella, algunas propuestas que darán que hablar. Esperemos que esa invocación del nombre de Dios no sea en vano.

El sacerdote y columnista del New York Times Lorenzo Albacete, a la sombra de los grandes rascacielos, hace, en la revista italiana Tempi, http://tempi.it/, del número del 12 de octubre, un certero análisis de la campaña electoral: De cualquier modo, la campaña electoral ha confirmado que la política americana continúa siendo un problema más de intereses concretos que de una confrontación ideológica y cultural. Los americanos ven en el Gobierno un medio para "distribuir los bienes" a los cuales ellos tienen derecho. Lo que les convence para cambiar su preferencia es el ver que quien ha sido elegido no trabaja eficazmente como distribuidor de esos bienes. El resultado es que la preocupación principal es la eficacia, no la ideología política.

No debemos olvidar, como nos recuerda Rafael Navarro-Valls, en el último número de la revista Mundo cristiano, que, de los cerca de 190 millones de estadounidenses con derecho a voto, unos 95 millones optan, el día de las elecciones, por quedarse en casa. Este abstencionismo puede favorecer a la pareja Bush-Cheney, que son vistos como candidatos cercanos a las élites profesionales y financieras. Pero si, como dicen los expertos, las minorías étnicas, las mujeres (Gore es respaldado por las mujeres por más de 30 puntos; Bush es respaldado mayoritariamente por los hombres por 12 sobre Gore).

Al margen de las cábalas previas a la elección, y de la práctica exclusión mediática de los otros dos candidatos —el verde, en el inexistente sentido ideológico, Ralph Nader, y el más conservador, en estos difíciles juegos de temperatura política, Pat Buchanan—, en las próximas elecciones americanas es poco lo que se halla en juego, según el analista Thomas Jeff Miley, en el diario La Vanguardia, del pasado lunes: Demócratas y republicanos son partidos prácticamente indiferenciables en las cuestiones más importantes que afectan a la vida de la inmensa mayoría de los ciudadanos de EE.UU. Si esto es así, ¿para qué el larguísimo proceso de elección más elección? Claro que, como leemos en Hispanidad de la mano de su director Eulogio López, http://hispanidad.com/, no es oro todo lo que reluce: Bush está dispuesto a defender la vida humana más débil, la del no nacido, y considera que la familia es la base de la sociedad, que es otra forma de decir el lugar donde la gente puede ser libre y feliz, porque el hogar es el único reducto donde a la gente se le quiere (...) Por contra, el espectáculo ofrecido por el matrimonio Gore, jurando doña Tipper, con vídeos incluidos, intentando a toda costa demostrar que su marido era un firme defensor del aborto, debería resultar un espectáculo deprimente hasta para los partidarios del aborto.

Que así sea y que Dios salve América el próximo día 7.