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Las enseñanzas de Juan Pablo II, hoy por hoy, representan la doctrina fundamental de la paz para los pueblos de todos los continentes. Quien pronuncia estas palabras no es un cura, ni un misionero, ni siquiera un católico. Es la opinión de Kofi Annan, Secretario General de la ONU, confesada en público el pasado 14 de junio, cuando recibió el premio Sendero de la paz (Path to Peace) del año 2000, galardón emitido por la homónima Fundación promovida por la Misión Permanente de la Santa Sede ante las Naciones Unidas en Nueva York. Recibir este premio me conmueve por varias razones confesó Annan al comenzar su discurso de agradecimiento: la primera, por el honor que me hacéis; la segunda, por el significado que asume en el año del Jubileo; pero la razón principal se debe al hecho de que trabajáis para difundir en el mundo las enseñanzas de Juan Pablo II que, hoy por hoy, representan la doctrina fundamental de la paz para los pueblos de todos los continentes.
Annan explicó que la liberación de Alí Agca, el hombre que trató de asesinar a Juan Pablo II el 13 de mayo de 1981, es un ejemplo concreto de aplicación de esos principios que promueve el Santo Padre de perdón y reconciliación. A continuación, explicó que el Papa nos ha enseñado a reconocer las advertencias de este siglo que termina, es decir, que la guerra trae consigo otras guerras, pues alimenta el odio y la injusticia. Juan Pablo II nos ha enseñado también añadió nuestras obligaciones ante las leyes humanitarias, animándonos a vivir la Carta de los derechos del hombre de las Naciones Unidas para ayudar a los que sufren, y nos ha recordado que la paz duradera no sólo significa ausencia de guerra, sino también respeto de los derechos y desarrollo. Por eso, hoy día es necesario construir una conciencia de los valores morales universales, en todos los sectores de la comunidad internacional. Según el Secretario General de la ONU, el Papa Wojtyla nos ha enseñado también que podemos dar un alma a la globalización, armonizándola con la solidaridad, y nos ha aclarado que la verdadera paz sólo llegará cuando la Humanidad sepa redescubrir que es una sola familia. Estas razones hacen que el Papa sea hoy día la voz más poderosa a favor de la paz, de la esperanza y de la justicia para millones de personas. |