RetrocesoA&ONº 232/2-XI-2000SumarioEspañaContinuar
El cardenal Carlo María Martini recibe el Premio "Príncipe de Asturias" de Ciencias Sociales
La Biblia, el libro del futuro de Europa
El pasado viernes, el Príncipe, don Felipe de Borbón entregaba, en Oviedo, los XX Premios Internacionales "Príncipe de Asturias" de este año. El cardenal arzobispo de Milán, Carlo María Martini, fue galardonado con el Premio de Ciencias Sociales
Sé que han tenido en cuenta para esta concesión el compromiso de abrir caminos de diálogo entre creyentes y no creyentes, y entre grupos sociales con dificultades de entendimiento mutuo, señaló el cardenal Carlo María Martini, al inicio de su discurso pronunciado en la XX edición de los premios Príncipe de Asturias. El arzobispo de Milán desveló que la raíz de este servicio que he intentado llevar a cabo está en los libros de la Biblia, que he tenido la gracia de poder estudiar científicamente durante tantos años, dedicándome en particular a la crítica textual y a la hermenéutica. De esta forma, ha podido experimentar en mí mismo y en muchos otros cómo la Biblia es el libro fundamental de nuestra historia y el libro del futuro de Europa.

Doctor en Teología y en Sagrada Escritura, el cardenal Martini afirmó cómo de la atención y la continua lectura de las Sagradas Escrituras hebreas y cristianas nacen senderos de profundización espiritual que llevan a las raíces de los grandes problemas humanos y permiten tomar una base común de diálogo con todas las personas de buena voluntad, incluso de otras religiones o no creyentes.

Refiriéndose a este mundo, cada vez más unificado desde el punto de vista económico y financiero, así como mediante las comunicaciones, el que fuera Presidente de las Conferencias Episcopales de Europa afirma que Un espíritu dialogante es más necesario que nunca. Pero para eso es necesario antes de anda haber profundizado bien la propia identidad. Para dialogar es además necesario cultivar una espiritualidad basada en el silencio, en la escucha.

SUEÑO UNA EUROPA DEL ESPÍRITU


La editorial BAC acaba de publicar un interesante libro del cardenal Martini, titulado Sueño una Europa del espíritu, del que, a continuación, ofrecemos un significativo extracto sobre las bases de la construcción social y cultural de Europa:

- En primer lugar, pienso que es indispensable y urgente interpretar y organizar la economía, reconociendo sus valores y, al mismo tiempo, sus limitaciones. Lo ha dicho Juan Pablo II: La economía es sólo un aspecto y una dimensión de la compleja actividad humana. La economía tiene como sujeto a la persona humana, que es su fundamento y su finalidad. Por eso es necesario conjugar correctamente eficiencia económica y moralidad. Es preciso crear espacio a la creatividad de las teorías económicas que tomen en cuenta no sólo las situaciones estáticas y sectoriales, sino el conjunto de los fenómenos contemplados como ciclos de medio y largo plazo. También es necesario tomar nota de los estudios económicos que se fijan en los intereses personales y del grupo, interpretados en el cuadro de la libertad de las personas y en el marco de una cierta confianza ante opciones aptas para satisfacer las necesidades emergentes.

- Más allá de la economía, es preciso proponer el primado de la política. Pero esto debe ser bien entendido. Hay que volver a pensar según grandes magnitudes, superando la tentación de contentarse con buscar soluciones provisionales, de escaso calado. A partir de este principio, hace falta interrogarse sobre lo que es verdaderamente justo y se halla como amasado con los valores de la vida social. Eso exige análisis, estudio, confrontación, diálogo, meditación, discernimiento, en vistas de una verdadera capacidad de pensar políticamente y de realizar un proyecto digno de nuestra vida económica y social.

- Estas cosas postulan el respeto a la actuación del principio de subsidiariedad, de responsabilidad y de solidaridad. Sintetizando, se podría afirmar que fruto del dar a la política el primado vivo que le corresponde es la necesidad y la urgencia de edificar, también a nivel europeo, una sociedad adulta y permeada por la amistad. En ella, responsabilidad, solidaridad y subsidiariedad podrán constituir las bases sobre las que se asiente toda la convivencia.

- Naturalmente, hay que ratificar que, en la base y en el centro y sobre toda otra cosa, se halla el primado de la ética, vista como realidad unificadora y no sólo como presencia puntual. En el centro de la cuestión cultural se encuentra el sentido moral, que, a su vez, se funda y adquiere plenitud en el sentido religioso de la vida, como ha dicho Juan Pablo II.

Desde aquí puede renovarse el compromiso a favor de un auténtico cambio cultural, entendido en sentido amplio y comprendiendo dentro de él las costumbres y formas de vida. Como consecuencia de todo ello se postula un alto nivel de moralidad exigible a todos. Sólo él podrá mantener en alza la responsabilidad efectiva de unos europeos con respecto a otros y a los demás pueblos.

No podemos esperar que Europa sea mejor y se haga más habitable tomando como único punto de partida la renovación institucional, cosa, de todos modos, necesaria, pero no suficiente. Reafirmando el primado de la responsabilidad también en el ámbito social, se crean los presupuestos para que los ciudadanos europeos sean mejores. Si descendemos a los ejemplos concretos, podemos decir que todo esto tiene que ver con propuestas educativas y con la responsabilidad de una sociedad civil que opta y se realiza en torno a valores.

Alfa y Omega