RetrocesoA&ONº 233/9-XI-2000SumarioDesde la feContinuar
Alfa y Omega entrevista a François Michelin, Gerente
de la multinacional francesa
Un rostro tras los neumáticos
Cuando un neumático pasa de ser un mero producto y revela el rostro humano que hay por detrás, proporciona
una seguridad, si cabe, aún mayor, a quien lo emplea. Es una imagen que queda después de haber conocido al máximo
responsable del grupo Michelin. Un hombre sencillo, de 74 años. Un empresario poco usual. Su juicio sobre
la sociedad, las empresas o los políticos son de un hombre libre, alejado del discurso dominante.
Benjamín R. Manzanares

Hace dos semanas François Michelin, el Gerente de la multinacional de neumáticos que lleva su nombre, aterrizaba en Madrid para asistir a dos actos. El primero, organizado por la Asociación Cultural Atlántida, dentro del Happening que realiza todos los años en el Campus de la Ciudad Universitaria madrileña. El segundo, en pleno paseo de la Castellana, en la Fundación del BBVA, organizado por la Compañía de las Obras —su fin es promover la doctrina social de la Iglesia—, al que asistieron empresarios y profesionales de distintos campos. Diplomado por la Facultad de Ciencias de París en la licenciatura de Matemáticas, François Michelin es nieto del fundador de la empresa "Michelin y Cia.", Edouard Michelin. Bajo su dirección se ha desarrollado el neumático radial de forma extraordinaria, pero lo que realmente sorprende de él es su forma de tratar y su manera de concebir al hombre: "Experimento en mi vida la confianza en el ser humano. Éste no exige más que superarse y convertirse en aquel que es, desde el momento en que se le proporcionan los medios y se le reconoce en todo el esplendor de su humanidad". A la hora de sintetizar sus criterios empresariales, lo hace en estos cuatro puntos: obedecer a los hechos; respetar a las personas; servir al cliente; y escuchar a otros.

En el libro "Empresa y responsabilidad" (Ed. Encuentro), dos periodistas franceses nos desvelan a lo largo de una entrevista el rostro que hay detrás de los neumáticos Michelin. Para François, "la fe cristiana aporta un "más", en el sentido de que explica por qué el orden del mundo es como es. Indica la actitud de fondo que hay que tener para crecer y ayudar a crecer. Un cristiano tiene tal vez una visión de las cosas más precisa, porque se dirige con mayor naturalidad a la raíz del hombre".

¿Qué opina respecto a la doctrina social de la Iglesia?

Constato que sólo la Iglesia expresa la realidad profunda del hombre y, si la abordamos sin idea preconcebida, nos desvela lo que somos y nos indica si mantenemos esta misma actitud de espíritu, las pistas y los caminos que puedan permitir encontrar un sentido positivo a la vida. Si leemos el primer discurso del Papa Juan Pablo II en 1977, creo que, cuando dice que el hombre es único, insustituible e irrepetible, expresa algo que queda cada uno siente profundamente. Deseamos ser considerados por lo que somos.

En la encíclica Centesimus annus, el Papa hace referencia a la economía llamada de mercado. Ésta es la única que conduce a la humildad ante la realidad de las personas y las cosas. Por ejemplo, ¿cuál es el origen de las divisiones en el fondo de uno mismo y entre los hombres? La Iglesia tiene la respuesta.

A menudo se vive el mundo profesional y la vida personal de cada uno como dos casillas diferentes. Sin embargo, para usted la vida tienen una unidad en todos sus aspectos. ¿Cómo se ha concretado esto en su experiencia profesional?

Lo que compruebo es que, a menudo, se habla de la empresa de una forma racionalista, como si se hablara de los zapatos sin hablar del pie. ¿Hay que hacer el pie para el zapato, o el zapato para el pie? El pie de la empresa son los hombres y mujeres que trabajan en ella, y los clientes que compran. Y, si partes de ahí, entonces tienes un discurso realista, que no es algo cerebral. Por eso, creo que lo que se dice a menudo de una forma profesoral de la empresa, no corresponde totalmente con la realidad de las cosas. Lo que se dice de la empresa se basa a menudo sobre el análisis de las dificultades de las empresas. Es como si uno hablara de un país refiriéndose exclusivamente de los hospitales.

Es verdad que hay errores en una empresa, dificultades entre los hombres, pero eso es un diez por ciento de la actividad, y no se habla jamás del noventa por ciento restante. Deseo siempre un artículo de periódico que dijera: Un noventa y nueve por ciento de las familias han pasado una estupenda velada. Generalmente sólo se habla de las cosas que no funcionan; no hay que extrañarse, después, de que la gente esté triste. Uno puede tener una visión positiva o negativa de las dificultades. Si sólo tienes una visión negativa, vuelves desgraciada a la gente. Si ves las dificultades como una fuente de progreso, como una capacidad del hombre de autoeducarse, ves las cosas de una forma muy diferente. Para fabricar hay que conocer a fondo la naturaleza de la materia que se trabaja. Hay que amarla, en el sentido fuerte del término, quererla tal como es. Para contestar a su pregunta habría que volver a escribir Empresa y responsabilidad.

Un ejemplo...

El oficio de cada uno en una empresa es cuestionarse permanentemente si las personas que trabajan en ella tienen los medios para llegar a ser lo que realmente son. Es fácil de decir, pero difícil de hacer. Pero es posible. Por ejemplo, el inventor del neumático radial, uno de los mejores ingenieros del último siglo, entró a trabajar a Michelin como tipógrafo.

Sobre la economía virtual ha llegado a ironizar, preguntándonos si estaríamos dispuestos a aceptar un salario virtual. Tampoco se ha mostrado partidario de la reducción de la jornada laboral a 35 horas. ¿Qué opina de la globalización?

El primer globalizador fue Cristóbal Colón. ¿Qué piensa de Marco Polo? España no puede vivir sin petróleo y, para comprar petróleo, España necesita exportar, esto es el corazón de la globalización. La globalización es un fenómeno extraordinario. Permite a todos los pueblos de la tierra servirse mutuamente.Será más o menos fácil, más o menos largo, pero muy beneficioso a su término.

Al finalizar ambos actos, este hombre, que ha dedicado su vida al negocio de los neumáticos, responde con sencillez a los aplausos del público presente: "Transmitiré vuestros aplausos al personal de la fábrica, que es el que me hecho posible hablaros como os he hablado".