RetrocesoA&ONº 232/2-XI-2000SumarioMundoContinuar
Desde hace 70 años y después de tres años de misión
Turkmenistán: primeros bautismos
En la Pascua de este año, después de tres años de misión, celebramos los primeros bautismos desde hace, al menos,
70 años
, cuenta en esta entrevista a la agencia Fides el padre Andrzej Madei, misionero Oblato de María Inmaculada,
Superior de la misión de Turkmenistán. Llegaron a Ashgabat, capital de Turkmenistán en1997, cuando en el país
no había ningún sacerdote católico.
Ashgabat tiene medio millón de habitantes, y todo el país cerca de los 5 millones
Cuántos son los católicos en Turkmenistán?

Es difícil conocer el número porque la misión es reciente. Durante la última Pascua, en Ashgabat bautizamos a 9 personas: dos niños, un hombre y seis mujeres. El Nuncio Apostólico, moneñor Luigi Conti, vino para bautizarlas: eran los primeros bautismos desde hacía mucho tiempo, quizá 60-70 años. A Misa asisten una treintena. Hasta el pasado mes de marzo éramos sólo dos sacerdotes, luego se nos añadió un tercero.

¿Cuáles son vuestras alegrías?

La gente viene a visitarnos para hablar de Dios y hacer preguntas sobre la oración, el pecado…, y esto nos causa mucha alegría. Vienen a hablarnos de su vida, de sus tristezas: muchos de ellos, aunque no son cristianos, tienen gran deseo de confesarse. Conocieron el cristianismo a través de la televisión: han visto al Papa, a Madre Teresa, y estiman mucho el cristianismo. Esto explica la gran confianza que nos tiene la gente. Otra gran alegría para nosotros es el proyecto de un concierto, organizado en colaboración con la Nunciatura Apostólica y con el Ministerio de Cultura, a fines de noviembre, conmemorativo de los 2.000 años del nacimiento de Jesucristo.

¿Había una estructura católica antes de vuestra llegada?

Hasta 1948 había tres parroquias y dos capillas, centros en los que se reunían los católicos. Pero no quedó nada a causa del terremoto de 1948, en el que murieron 120.000 personas y quedó reducido a escombros el 99% de la ciudad. Sabemos que había una iglesia construída en 1905. En los años 30, bajo el bolchevismo, arrancaron la cruz y usaron el edificio para otros fines. Después del terremoto no se recuerda siquiera dónde se encontraba la iglesia. Hemos tenido que partir de cero.

La mayoría de la población es musulmana…

Sí, pero hay que ver qué significa para ellos. Muchos se declaran musulmanes, pero no son practicantes, no leen el Corán. Se declaran fieles al Islam sólo porque son turkmenos. Consideran la religión como una nota de nacionalidad y de cultura.

¿Cómo realizan su tarea de evangelización?

Al principio fuimos a visitar en sus casas a las familias polacas. Algunos no sabían siquiera hacer la señal de la cruz, recordaban que sus padres rezaban, pero ellos mismos no se acordaban de que eran cristianos y bautizados. Una quincena sabían que habían sido bautizados. Les ayudamos a renovar su bautismo. Luego la gente comenzó a venir a visitarnos y organizamos cursos vespertinos: leíamos la Escritura, tratamos de que descubrieran a Dios. Muchos no tenían la más mínima formación cristiana. Tuvimos que enseñarles los fundamentos sobre Dios, el hombre, la oración, la Iglesia, la tradición cristiana. Ahora organizamos encuentros dos veces a la semana. En estos grupos conversamos sobre problemas espirituales. Es curioso, porque, aun con los problemas económicos de las familias, nadie viene a pedirnos ayuda material. Después de un año invitamos a la gente a escuchar la Palabra de Dios y formamos grupos de catecúmenos que se preparan al bautismo. Actualmente hay 30 personas en el primer grupo (que llamamos ABC del Espíritu) y una veintena de catecúmenos.

¿Qué buscan los turkmenos?

Como todos los hombres, buscan la felicidad, amistad, confianza, esperanza... Es un pueblo buenísimo, pero también muy herido. Descubrieron la libertad hace sólo diez años. Han tenido que tomar en su mano su vida y reconstruirla. No han olvidado la vida bajo el régimen comunista. Esta vida en la esclavitud era más fácil que la vida en la libertad: ahora deben asumir responsabilidades, preocuparse de la economía de su vida. Esta transición de un modo de vivir a otro nuevo provoca también crisis y desesperación gransísimas. A veces, personas angustiadas vienen a visitarnos de noche para hablar con nosotros. Mucha gente vive en la desesperación y alguno se suicida.

¿Cómo son las relaciones entre cristianos y musulmanes?

Gracias a Dios vivimos en paz y recibimos muchos signos de respeto de parte de los musulmanes. Por ejemplo, las familias musulmanas nos invitan a participar en sus fiestas; a veces asistimos también a algunas oraciones musulmanas.

¿Qué pide a la Iglesia universal?

Que recen por nosotros y que nos visiten en Asia Central.