|
|
En la tierra del Santo Rostro es el nombre de la Exposición que hasta el próximo 30 de noviembre acoge en su seno Jaén acoge en su catedral, desde el pasado 25 de septiembre y hasta el próximo 30 de noviembre, una gran exposición: En la tierra del Santo Rostro. Esta muestra es fruto del trabajo y de la colaboración de muchas personas, que han puesto ilusión, reflexión, diálogo, gratuidad..., como servicio a la Iglesia y amor a Jesucristo. Nadie ha sido protagonista, todos son colaboradores responsables. Jesucristo, nuestro Señor, en su 2.000 aniversario, se lo merecía y nuestra Iglesia diocesana tenía el deber y el deseo de hacerlo, afirman don Manuel Bueno Ortega, Delegado de la diócesis jienense para el Patrimonio, y don Leonardo Cruz Linde, Coordinador técnico de la Exposición. El icono del Santo Rostro, reliquia de gran devoción en la diócesis de Jaén, es la primera imagen que el visitante encuentra al comienzo de la Exposición, dando título a la misma. A continuación, el recorrido se inicia con la pregunta formulada por Jesús a sus discípulos hace 2.000 años: ¿Quién dice la gente que soy yo?, que quiere servir de inicio a un diálogo personal entre el hombre y Dios. La expresión evangélica Tanto amó Dios al mundo representa a la primera sala y sintetiza la primera parte de la Historia de la Salvación; La palabra se hizo carne sintetiza la sala segunda, y contiene propiamente el tema de la Encarnación; Pasó haciendo el bien, la sala tercera, donde se encuentra una de las piezas artísticas y testimoniales de la presencia secular del cristianismo en tierras de Jaén más importantes de esta Exposición: el sarcófago paleocristiano de Martos, de principios del siglo IV. De las restantes salas, destacan la que lleva por título Se despojó de su rango, la cuarta, en la que se desea mostrar la vocación de Jesús de amar al hombre hasta despojarse de su categoría divina, para ser uno de tantos; Conmigo lo hicisteis (sala novena) reúne obras pictóricas de autores contemporáneos sin intencionalidad específicamente religiosa y sacra, con una explicación muy sencilla, que pone en evidencia la honda humanidad de la fe cristiana. El espectador puede admirar en esta Exposición obras de arte procedentes de las raíces mismas de la diócesis, de las Órdenes Militares de Calatrava y de Santiago; también de la abadía de Alcalá la Real, o de la archidiócesis de Toledo en su Adelantamiento de Cazorla. La frase del evangelio de San Juan Quién me ve a mí, ve al Padre clausura el recorrido, en el que se intenta dar a conocer, por medio del arte, la vida de Jesús. Conociéndole a Él, en efecto, conoceremos a su Padre, nuestro Padre, Dios.
la catedral de Jaén. Con obras procedentes de múltiples lugares de la diócesis jienense, la Muestra invita a conocer
a Jesús a través de algunos de los aspectos más bellos y eternos de Su vida
A. Llamas Palacios
A partir de ahí, Su imagen se ofrece al espectador como arte, como expresión del sentimiento profundamente fiel de amor: Así Le vieron, así pensaron que sería Él. No se sigue un orden cronológico, ni narrativo...; los estilos, las épocas aparecen unidos, todos ellos, por una razón temática. La Exposición está dividida en diez salas; cada una de ellas destaca un aspecto diferente de la fe, siguiendo así las palabras de Juan Pablo II en la Carta apostólica Tertio millennio adveniente: Para conocer la verdadera identidad de Cristo, es necesario que los cristianos vuelvan con renovado interés a la Sagrada Escritura.