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| ABOLIR LA PENA DE MUERTE
Debo admitir que siento rabia cada vez que en Estados Unidos ejecutan a alguien, pues es el país del mundo donde disponen de más medios para neutralizar al delincuente sin privarle de la posibilidad de recapacitar y arrepentirse. Que los intereses políticos prevalezcan sobre los valores de la civilización es un abuso injustificable. Además, ¿qué consiguen eliminando al delincuente? Absolutamente nada. Y experimento también una profunda tristeza por el ejecutado, por su familia, que se convierte muchas veces en la víctima duradera de esa venganza, por los que todavía pretenden resolver sus problemas descargando toda la culpa sobre un chivo expiatorio y, especialmente, por los gobernantes inicuos que se sirven de este macabro montaje para reclutar votos. Quiero expresar mi reconocimiento a Juan Pablo II porque, con su apoyo a favor de la vida, sin componendas, y con sus intervenciones a favor de la abolición de la pena de muerte, es quien ha dado mayor credibilidad a cuantos tratamos de parar esta inaceptable maquinaria letal. Francisco Arenillas Ferrera. ABUSOS A MENORES
María S. López Ruiz. |
| ¿PUEDE SER DE OTRO MODO?
El pasado 2 de noviembre vi por casualidad una entrevista que hacía Pedro Ruiz, en su programa La noche abierta, a Lydia Bosch. Me sorprendió el hecho de que estuvieran hablando de religión, ese tema que parece ser tan delicado y personal, y que por lo tanto procura evitarse. Pero más me sorprendieron las respuestas de la actriz. A la pregunta ¿Dice usted ser católica no practicante? Lydia Bosch respondió que no; dijo ser católica y practicante (¿puede ser de otro modo?, me pregunto). Bravo, pensé. Me alegré mucho por ella, no sólo por lo feliz que se la notaba, sino por lo valiente que fue. Puede que aparecer por televisión y decir algo así no sea algo que requiera valentía, pero yo creo que sí. Dar testimonio de la fe y decir la verdad a veces cuesta Pero Lydia lo hizo, y la felicito por ello. Aprovecho desde aquí para agradecerle su ejemplo; ¡ojalá todos hiciéramos igual! María Ramírez Simón. SER ALGUIEN Hace unos días, meditando con unos jóvenes el evangelio en el que el Señor nos decía: ¿Qué quieres que haga por ti? , me llamó la atención la respuesta que alguien dio a esta pregunta; le pedía ser alguien en la vida. Para este chico, ser algo o alguien en la vida era estudiar una carrera y tener un buen trabajo; pero, ¿qué pasa si, por voluntad de Dios, no puede estudiar una carrera, y mucho menos aspirar a un buen trabajo? Esta respuesta es el pensamiento del mundo: si no tienes nada, sirves para poco; luego viene el lamento de este mundo, cuando hay jóvenes con enormes depresiones que quieren acabar con su vida, una vida ya sin sentido. El Señor nos dice que para Él, todos somos alguien, ya seamos fontaneros, barrenderos, electricistas o lo que Él quiera. Todo el mundo no puede estudiar una carrera o conseguir un importantísimo trabajo, pero lo que sí podemos conseguir todos es ser únicos para el Señor, y desde Él, ser algo: sus hijos amados. Patricia López Solera. JUBILADOS JÓVENES Un tema que a todos los mayores preocupa es el de la jubilación; pues sobre todo los que se jubilan o los jubilan a los 55 años (por ejemplo) tienen sus facultades para trabajar en plena forma, y podrían hacer muchas cosas, es decir: ser útiles a la sociedad, a los demás. Ahora parece que, si se crea el ejército profesional, dejaran de existir los objetores de conciencia, que eran los que se encargaban de ciertas prestaciones sociales, de las que ahora podrían encargarse los jubilados, y así se realizarían y estarían más entretenidos. Para llevar a buen fin esas tareas, sería necesario crear una asociación de jubilados jóvenes, que podría agrupar a todos los jubilados que se sientan con ganas y facultades para hacer algo provechoso. El título podría ser A.J.J. (Asociación de Jubilados Jóvenes). Pedro Galindo Sanz. |