RetrocesoA&ONº 234/16-XI-2000SumarioEspañaContinuar
Carta episcopal abierta con el fin de aportar un poco de luz"
Identidad eclesial de Manos Unidas
Monseñor Omella, Consiliario de Manos Unidas, y monseñor Asenjo, Secretario de la Conferencia Episcopal Española,
firman una carta abierta a miembros, socios, colaboradores y amigos que hacen posible Manos Unidas. He aquí lo esencial:
El pasado mayo, dimitieron las tres Vicepresidentas y el Tesorero de Manos Unidas. Aducían como razón que, en la aprobación de los nuevos Estatutos por la Asamblea Plenaria de la Conferencia Episcopal Española, los obispos habían cambiado sustancialmente el texto propuesto por la Asamblea de Delegadas. Escribimos estas líneas con el fin de aportar un poco de luz.

- Manos Unidas acaba de cumplir cuarenta años. Nació en la Iglesia, como una obra de las Mujeres de Acción Católica que querían responder de forma efectiva al problema del hambre en el mundo. En las últimas décadas, Manos Unidas ha funcionado con mayor autonomía respecto de la Acción Católica, pero ha mantenido siempre su identidad como organización eclesial.

- La originalidad de una organización de voluntarios, con una red que llega a todos los rincones de la geografía española, la seriedad del trabajo bien hecho, la fiabilidad de su servicio al tercer mundo y el respaldo de la Iglesia en España son las claves del éxito de Manos Unidas. La primera fuente de recaudación han sido las parroquias, especialmente en la colecta anual del segundo domingo de febrero, pero mayoritariamente católicos. Los ingresos anuales de Manos Unidas han alcanzado en el último ejercicio la cantidad de 7.500 millones de pesetas, cifra imprevisible hace unos años. Desde el principio, han sido las mujeres voluntarias quienes han llevado a cabo la parte fundamental del trabajo de la Asociación. En los últimos años, como consecuencia de su propio crecimiento, Manos Unidas ha necesitado la colaboración de técnicos, personas contratadas que han encontrado aquí un puesto de trabajo, se han identificado con los fines de la Asociación y han puesto en ella su mejor voluntad. Se trata de una ONG del todo especial por su clara identidad cristiana y eclesial, y así debe ser el espíritu y el estilo de sus voluntarios y técnicos.

- Los Estatutos recientemente aprobados presentan a Manos Unidas como una "Organización no gubernamental para el desarrollo" (ONGD), de voluntarios, católica, seglar, sin ánimo de lucro y de carácter benéfico (art. 2). La primera nota que distingue a Manos Unidas es su carácter de Asociación Pública de Fieles. Por tanto, está regulada por la legislación de la Iglesia. A la hora de elegir los proyectos que financia, Manos Unidas no distingue credos, ideologías ni países dentro del área del llamado tercer mundo. En cambio, sí ha de mantener su identidad cristiana y eclesial.

- En la obligada revisión de los Estatutos, la Conferencia Episcopal estableció unos puntos irrenunciables: clara eclesialidad e identidad como Asociación Pública de Fieles de ámbito nacional; son miembros en sentido estricto de Manos Unidas los voluntarios, que, además de ser católicos y estar en comunicación con la Iglesia, cumplan los demás requisitos que se establezcan; quienes perciban remuneración de Manos Unidas no pueden acceder a los órganos de gobierno; además de la formación técnica, es necesaria la formación espiritual y doctrinal de los miembros de Manos Unidas.

- La responsabilidad última de la Asociación ha de recaer en personas voluntarias. Puesto que el art. 12.3 no recogía este punto, considerado como irrenunciable, después de un largo discernimiento, los obispos aprobaron el nuevo texto, cuya redacción definitiva es la siguiente: Al ser Manos Unidas una Organización de voluntarios, los puestos de responsables de áreas y departamentos se cubrirán con voluntarios. La Conferencia Episcopal valora y respeta la necesaria colaboración de los técnicos contratados y no se ha propuesto prescindir de ellos. No es voluntad de la Conferencia Episcopal Española controlar o disponer de los fondos destinados a los pobres, como algunos, irresponsablemente, se han atrevido a sugerir. Tampoco es su propósito orientarlos a proyectos pastorales y de evangelización. La Conferencia Episcopal ha creado el Fondo Nueva Evangelización.

- El pasado 27 de julio tuvo lugar la elección de la nueva Presidenta. Acudieron a votar 63 Delegaciones de las 71 existentes. No acudieron las Delegaciones de Ceuta (que envió un escrito mostrando su desacuerdo), El Ferrol, Guadix, Orense, Tarazona, Tortosa, Vic, y Oviedo, que no pudo llegar a tiempo. Doña Ana Álvarez de Lara obtuvo 24 votos, doña Mercedes Barbeito, 6, hubo dos votos en blanco y 31 abstenciones. Se abstuvieron las Delegaciones de Albacete, Alcalá de Henares, Ávila, Barcelona, Burgos, Cádiz, Ciudad Real, Ciudad Rodrigo, Córdoba, Gerona, Granada, Ibiza, Jaén, Jerez de la Frontera, León, Lérida, Lugo, Madrid, Mallorca, Menorca, Murcia, Pontevedra, Salamanca, San Sebastián, Santiago de Compostela, Segovia, Soria, Tarragona, Valencia, Valladolid y Zamora. Presentaron la dimisión las Delegadas de Madrid, Murcia, Ceuta, San Sebastián, Cádiz, Burgos, Alcalá de Henares, Pontevedra, Jerez de la Frontera, Valencia y Santiago de Compostela.

El Comité Ejecutivo de la Conferencia Episcopal, en uso de sus atribuciones estatutarias, confirmó a la nueva Presidenta quien comenzó a ejercer sus responsabilidades, eligiendo, de acuerdo con los Estatutos, a sus colaboradoras inmediatas: doña Guadalupe Martín Laborda como Vicepresidenta; doña Caridad Roa como Tesorera; y doña Ángeles Lacalle como Secretaria.

- Las dimisiones de contratados en la sede central, desde el mes de junio, se elevan a 18 sobre un total de 72 trabajadores. Las de voluntarios de la sede central suman 47, de un total próximo a los 300. Se han dado de baja 48 socios. Se han dado de alta, entre el 1 de agosto y finales de octubre, 333 nuevos socios. Las dimisiones no son tan numerosas como ha podido parecer, y las sentimos de veras, por tratarse de personas valiosas, que han prestado largos y fecundos servicios a la Asociación. Confiamos en el trabajo y en la entrega de las nuevas responsables que tienen clara la identidad y naturaleza de esta obra eclesial. Manos Unidas puede contar con el apoyo redoblado de los obispos y de los sacerdotes.