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La amenaza atómica, el recalentamiento del planeta o el fin de la energía renovable inquietan ahora a la Humanidad, escribe monseñor Martí Alanis, obispo de Urgell, en el prólogo al Catálogo de la exposición El Beato de La Seu d´Urgell y todas sus miniaturas. El fin del mundo ha sido un temor propio de las generaciones que han coincidido con el comienzo de un nuevo siglo o un nuevo milenio. A las puertas del año 2001, el Museo Diocesano de Urgell, en Lérida, acoge una exposición en la que muestra, a través del arte, las inquietudes y esperanzas del hombre del primer milenio. Hasta el próximo 19 de noviembre, este museo exhibe el Beato de La Seu dUrgell y todos los facsímiles de Beatos, códices miniados, que existen en el mundo.Nuestro Beato fue escrito e ilustrado hace unos mil años. Uno se imagina a los anónimos miniaturistas de un convento, escribiéndolo y pintándolo a la luz de una vela, en las largas y oscuras veladas de invierno, escribe Antonio Cagigós, director del Museo Diocesano de Urgell, con motivo de esta exposición. Beato era el nombre del abad del monasterio de San Martín de Liébana, en Cantabria, que escribió un comentario del Apocalipsis de san Juan en el año 786, y que se convirtió en uno de los best-sellers de la Edad Media. Actualmente no se conserva el ejemplar original del siglo VIII, sino una veintena de copias realizadas entre los siglos X y XII, que demuestran la difusión y el relieve que tuvo el Comentario al Apocalipsis del Beato de Liébana. Estas copias, llamadas también Beatos, son códices, libros en pergamino, adornados con miniaturas de estilo mozárabe con un profundo significado simbólico. |
| Quien hojea por primera vez un Beato, tiene una sensación desconcertante. Tiene la sensación de habérselas con un libro escrito en clave, y en cierto sentido lo es. El vértigo le asalta ante unas imágenes atrevidas y fantásticas hasta lo inverosímil, explica Antonio Cagigós en el libro El Beato de La Seu dUrgell y todas sus miniaturas, publicado con motivo de la conmemoración del milenario del famoso códice del siglo X. La belleza y el color de las miniaturas con las que fueron ilustrados los Beatos, fruto del intercambio entre artistas cristianos y musulmanes, han hecho de ellos tesoros de incalculable valor.
La obra del Beato de Liébana fue uno de los libros más leídos en la Edad Media. Beato estaba convencido de que el fin del mundo llegaría en el año 800, y, para confortar a sus contemporáneos, escribe el Comentario al Apocalipsis. En palabras del mismo autor, se trata de una obra escrita con fe y devoción, y para la edificación de los hermanos. En otro pasaje, manifiesta su deseo de lograr que sus lectores penetren cada día en los misterios de la alegría interior con inteligencia espiritual, ante las catástrofes del fin del mundo. Beato de Liébana ha declarado Antonio Cagigós quería explicar el significado profundo del libro del Apocalipsis para dar esperanza a sus contemporáneos. Es errónea la idea que considera al Apocalipsis como un libro tremendista, es un libro de resistencia y de esperanza. Quizá, como comentan los organizadores de la exposición, este mensaje del primer milenio no ha perdido su actualidad, sino todo lo contrario. Es un mensaje para los que temen, también hoy en día, el paso del tiempo y las dificultades futuras. Así lo expresa monseñor Joan Martí Alanis, obispo de Urgell: Hay épocas, hay momentos en la vida, en que lo que toca es resistir merced a la fuerza de un gran ideal. Vean si no tiene actualidad el texto que comenta e ilustra el Beato basándose en dos libros de la Biblia, el Apocalipsis y el Libro de Daniel. Que su tono fuera apocalíptico, al estilo del primer milenio, no es extraño. Pero los grandes mensajes siempre tienen actualidad, aunque vayan envueltos con ropajes exóticos. Esta exposición, única por los tesoros bibliográficos que exhibe, recopila todos los facsímiles de los Beatos que existen en el mundo. Entre ellos destacan, además del ejemplar de La Seu dUrgell, el Beato del Museo Diocesano de Gerona, el de San Miguel de Escalada, en la Morgan Library de Nueva York, y el de la Biblioteca de la Universidad de Valladolid, todos ellos del siglo X; y del siglo XI y XII, los Beatos de la Biblioteca del monasterio de El Escorial, el de la Biblioteca Nacional de Madrid, el de la Biblioteca Nacional de Turín y el de la Biblioteca Nacional de París. Inés Vélez |