RetrocesoA&ONº 235/23-XI-2000SumarioDesde la feContinuar
Ante el Jubileo del mundo del espectáculo
Carta abierta: El deseo de comunicar
En el umbral del nuevo milenio, la Iglesia se recoge para celebrar el gran Jubileo del año 2000, con el fin de aprovechar espiritualmente este momento privilegiado de oración y de comunión, en el cual todos están llamados a ofrecer su propia contribución y a dar testimonio de su propia experiencia de fe, para volver, reconciliados y más fuertes, a la existencia cotidiana.

Nos alegra, por tanto, anunciar a todos vosotros, que operáis en el mundo del espectáculo, que la Iglesia está preparando el Jubileo dedicado a vosotros. Venimos a llamaros, sea cual sea la situación de la vida en la que os encontréis, en la alegría o en el sufrimiento, para invitaros a no dejar escapar esta oportunidad de reconciliación y de fiesta, esta ocasión para acercaros a Dios y a los hombres, en un momento de unidad, y a continuar el camino de conquista de la propia humanidad, renovados en el espíritu.

Somos conscientes de que en el interior de vuestro mundo variopinto experimentáis cada día, no solamente el éxito, no solamente el aplauso del público, sino también la desilusión, la dificultad de lograr, también a través de vuestro arte, el maravilloso esfuerzo de edificación del individuo y de la sociedad. Todo lo que pertenece a la esfera humana y atraviesa la existencia de cada uno de nosotros, contribuye al crecimiento interior, es patrimonio de vuestra cultura, de vuestra experiencia de seres humanos, y puede dar espesor a vuestro trabajo, puede haceros llegar al corazón del hombre. Nosotros, que somos también público, podemos percibirlo; ante cada expresión del espectáculo, nacida en el fondo del deseo de comunicar, podemos entrar en contacto con vuestra alma y abrir la mente a horizontes desconocidos, a sensaciones nunca probadas. Por ello es damos las gracias.

El inmenso y diversificado ambiente del cual formáis parte es, en realidad, el mundo de la comunicación que debiera unir a los hombres, ayudarles a entender aquello que no conocen, un medio al servicio de todos que, a través de su lenguaje universal, no conoce confines y lleva a la Humanidad la representación de la vida, la realidad cotidiana, tanto aquella visible como la más recóndita, a través de las diversas expresiones artísticas propias de cada cultura, que a la vez son testimonio de la mirada que el hombre dirige a Dios, a lo trascendente.

LA HUMANIDAD HECHA ARTE

Con vuestro arte podéis contribuir a recrear el pasado, podéis llevarnos lejos, abatiendo los confines del tiempo y del espacio, permitiéndonos conocer mejor a la Humanidad. Podéis divertirnos con humorismo, con delicada y tierna ironía, aproximando espectadores de todas las edades. También con la sonrisa, o con la risa abierta, podemos encontrar la ocasión para reflexionar, porque a través del arte podéis lograr que sobrepasemos la condición de testigos pasivos de tantas realidades. Podéis dejarnos atónitos, podéis suscitar nuestro desdén ante la violencia y la injusticia.

Dentro de la celebración del Jubileo, vuestro trabajo puede asumir gran importancia, ya que se dirige al prójimo y, por lo tanto, conlleva en sí un hálito de humanidad, que puede convertirse en misión, a condición de que esté cuajado de amor. ¿Y acaso no es una forma nobilísima de arte aquel que se expresa a través de la acción, y que tiene como finalidad el deseo de hacer felices a los demás? El Señor os ha dado el don de la creatividad y, gracias a ella, podéis realizar auténticas obras maestras. Os pedimos que os reunáis con nosotros en la gran ocasión del Jubileo —que dedica a vuestro ambiente la última cita de las celebraciones del calendario del 2000—, en el momento en que va a concluir este Año Santo Jubilar. Pedimos al mundo del espectáculo que venga a concluir este gran acontecimiento, de doce meses de duración, invitándoos a que reflexionéis acerca del verdadero sentido de vuestra misión de artistas, a que aceptéis vuestra responsabilidad de maestros de la unidad, de comunidadores de la verdad, del bien y de la alegría. Os invitamos a la reconciliación, considerando el perdón como una de las etapas fundamentales del recorrido jubilar; y después os pedimos ayuda para celebrar la fiesta, para cerrar el Jubileo y entrar en el nuevo milenio llenos de esperanza.

Como todos, también vosotros cometéis errores; podéis olvidar a veces el respeto a Dios y a los hombres, habéis sido tentados en perjuicio del prójimo. La reconciliación a la que os invitamos, y de la que vosotros tenéis que ser también ministros, puede ser un nuevo punto de partida, puede ofrecernos el encuentro con Jesús, al que podéis ver en vuestro prójimo, y, si sabéis acoger su amor, el peso del camino que queda todavía por recorrer será más leve y encontraréis consuelo para vuestros sufrimientos.

Os pedimos que aceptéis nuestra invitación, que vengáis numerosos, para conocernos mejor y para participar juntos, activamente, en este momento privilegiado de plegaria y reflexión que nos hará alcanzar una mayor madurez espiritual, que nos hará sentir la misericordia del Padre que, una vez recibida y encarnada, podremos ofrecer al mundo como don.

Vuestro público es el mundo entero. Niños, jóvenes y ancianos de todo color, de todo credo y de toda cultura cada día os contemplan y, sin darse cuenta, esperan mucho de vosotros. Deseamos que todos participen de esta fiesta; la celebración de este vuestro Jubileo quiere ofreceros una oportunidad para que vosotros, gente del teatro, del cine, de la danza, de la ópera y de la música, de la radio, de la televisión, del circo... os expreséis, a través de manifestaciones artísticas representativas de todas las culturas. Todos estáis llamados a dar gracias al Señor que, en estos dos mil años de cristiandad, ha seguido comunicándonos el mensaje de salvación. Esperemos que podáis decir , como lo dijo María, al alba de nuestra salvación, figura de la Iglesia que se abre camino para acoger este mensaje de amor que puede renovarse y que ha de ser propagado.

Enrique Planas
del Consejo Pontificio
para las Comunicaciones Sociales