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El debate del pasado fin de semana en el CEU debería ser declarado de interés nacional. La iniciativa es del II Congreso Católicos y vida pública, que centró sus trabajos sobre el tema Educar para una nueva sociedad, pero el mensaje que sale de sus tareas tendrá un eco general.
Ignoro qué lugar ocupa en la preocupación de los españoles la cuestión de la Educación, de la Educación, escrita con mayúsculas, la que estriba en la forja diaria de la humanidad, de la personalidad, de la cultura, de la moralidad, de la profesionalidad de los individuos de nuestro país. De esa Educación que comienza en la Enseñanza Primaria. Existe la impresión de que ha estado muy abandonada por los líderes (políticos e intelectuales) de nuestra sociedad, mientras la sociedad se encontraba dando volteretas en medio de una brutal y variada crisis de valores y de instituciones que aún la tiene mareada. Nunca es tarde, si la dicha es buena. Hay que reflexionar, rectificar, mejorar la Educación de la sociedad del conocimiento, preconizada para el siglo XXI, pero que no podrá realizarse si no se dispone de una Educación basada en el auténtico humanismo cristiano: el que hunde sus raíces en el mensaje evangélico verdadero: Dios, prójimo, amor y servicio. Mercedes Gordon |