RetrocesoA&ONº 235/23-XI-2000SumarioEn portadaContinuar
Don Víctor Cortizo, Secretario del Departamento de Pastoral de Juventud, de la Conferencia Episcopal:
Tendremos sabor a Roma durante mucho tiempo
A. Ll. P.

Hace ya varios meses desde que dos millones de jóvenes concentrados en Roma dejaron atónito al mundo cantando junto al Papa. 160 países configuraron una Roma llena de colores, banderas e idiomas. Hacía calor, pero corría un aire fresco y renovado de juventud inagotable, de vida..., y los esquemas se cayeron como las fichas de un dominó. Don Víctor Cortizo, secretario del departamento de Pastoral de Juventud, de la Conferencia Episcopal Española, estuvo allí. Primero con el grupo de españoles que quisieron ir con la peregrinación que el Departamento de Juventud había organizado. Después con "Cadena 100", mediante la cual acercaron la XV Jornada Mundial de la Juventud celebrada en Roma este agosto a todos aquellos chavales que quisieron y no pudieron ir, y a los que ni siquiera se les había pasado por la cabeza porque simplemente se trataría de algo "ñoño"... ¡Menuda sorpresa!

¿Qué sacásteis en claro de todo aquello?

Bueno, las conclusiones de estas cosas nunca pueden ser conclusiones de un momento. No es que llegues allí y digas: Qué bien, y te vayas. Lo cierto es que todos esperábamos mucho de estas jornadas en Roma, porque el ambiente que habíamos captado previamente era muy bueno. Las inquietudes y la actitud de los grupos de jóvenes también era algo bueno, así que sabíamos que tenía que ser algo especial; pero, claro, nadie podía averiguar cuánto iba a ser de especial. Y ha sido mucho más de lo que esperábamos. Yo creo que la experiencia de Iglesia vivida en Tor Vergata es inigualable. La conclusión más importante es que los jóvenes que vimos allí nos adelantan mucho de la Iglesia que viene y nos transmiten mucha esperanza. Si estos jóvenes van a ser los apóstoles del siglo que viene, vamos por buen camino.

Ahora estamos todos un poco en la post-Jornada Mundial. Estamos viendo que, aunque el discurso del Papa nos encantó a todos, no es lo mismo oírlo allí que, luego, cogerlo, leerlo, y empezar a sacarle todo el provecho que se le puede sacar a ese texto.

PRIMEROS FRUTOS


Empiezan a llegarnos las primeras noticias de frutos concretos de la Jornada, las primeras vocaciones, tanto sacerdotales, como descubrimiento de compromisos cristianos más auténticos. Iniciativas que están surgiendo de ahí, proyectos en medios de comunicación, en Internet... Hay muchísimas cosas que están empezando a llegarnos y que, dentro de unos años, podremos decir que han sido fruto de esta Jornada. A mí me recuerda mucho a la Jornada de Santiago del año 89. Meses después empiezas a ver cómo fructifican iniciativas, propuestas pastorales, o acciones que se alimentan un poco de la experiencia de la Jornada, así que, seguramente, el sabor a Roma lo vamos a tener mucho tiempo más.

¿Podrías concretar un poco esos frutos de los que hablas?

Pues ya va llamando gente para hablar de Canadá, y además muchos responsables vienen valorando muy bien el tema. Hay algo importante que todo el mundo piensa, y es que los jóvenes se han ido muy satisfechos, han vivido muy a tope aquellos días. Yo creo que los frutos serán inimaginables. Incluso gente que estaba más bien distante y que, en un principio, estaba allí por otros motivos como los de las agencias de viajes, de autobuses, de la radio..., es gente que te dice que ha vivido los mejores momentos de su vida, y en realidad era gente que no había hecho una preparación, ni nada..., pero se han encontrado con un Papa hilando tan fino, tan cercano, tan denso a la vez...

Yo veo también una cosa muy importante, y es la importancia que han adquirido las pastorales juveniles diocesanas. En otras épocas iban a este tipo de Jornadas muchos Movimientos. En esta última, el grueso era de la pastoral juvenil diocesana. Estaban presentes chicos que van a catequesis, que participan en sus parroquias.

Nos hemos dado cuenta también de lo importante que es que los jóvenes conozcan bien el Evangelio; por eso estamos trabajando en un proyecto que sería una edición económica de una Biblia en CD Rom para todos los jóvenes españoles. Se está trabajando sobre los discursos del Papa, y también sobre apoyos catequéticos para analizarlos en grupo, reflexionarlos con seriedad, porque tienen mucho contenido, son muy densos. Y, en un ejemplar de Tertio Millennio, la revista oficial del Jubileo, vamos a publicar también las catequesis de los obispos españoles, porque se las hemos ido pidiendo, y estamos animando mucho a que, los grupos reflexionen los textos y compartan la experiencia de lo que esto ha sido para ellos.

INICIATIVAS CONCRETAS


También tenemos a la vista un encuentro nacional mariano de jóvenes, que haremos en Covadonga, en septiembre del 2001. Estamos empezando a trabajar sobre él y ha encontrado un gran apoyo a nivel diocesano. La gente lo ha acogido con gran entusiasmo y será una iniciativa del Departamento de Juventud y de la archidiócesis de Oviedo. Luego, los grupos que han ido a Roma, lo que están haciendo en muchos sitios, como Ciudad Real, es convocar a los jóvenes que han ido, que comenten su experiencia; y también invitan a chicos que no pudieron ir para que puedan escuchar las experiencias que tuvieron sus compañeros y las compartan con ellos. Se trata de reencontrarnos, de hacer un seguimiento desde aquella experiencia, porque no sería bueno que no tuviesen un apoyo cuando retornan a sus comunidades.

Y ESO QUE LA PRENSA NO RECOGE TODO...


La cosa es que hay un festival de música en la costa de Andalucía, van 5.000 personas y tiene un montón de información en los periódicos, y luego se juntan en Roma 100.000 españoles y parece que no merecen casi mención. Pero, claro, los medios
acaban descubriendo una realidad que les desborda, y no les queda más remedio que hacerse eco de ello. Mucha gente se ha impresionado sólo viéndolo por la tele. Pues ¡imagínate allí!

Porque allí no sólo ves el mogollón, sino ¡qué mogollón! No es tanto cuestión de cantidad, sino de calidad. La Humanidad tiene mucho de paz, de igualdad, si los jóvenes se comportan como se comportaron allí. Allí no había fronteras, no había países, no había nada que separara. Las banderas eran para identificarte, pero todos se mezclaban. La gente buscaba mezclarse. Cuando el Papa hablaba, era increíble el respeto con el que lo escuchaban. Luego, el feeling que había entre el Papa y los jóvenes que allí se encontraban.