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YOU´RE THE ONE
He tenido el inmenso privilegio de ver tres veces la última película de Garci: You´re the one, y he quedado, como en cada una de sus películas, encantado. Esta vez, si cabe, un poco más aún. Cuenta una historia bellísima, profundamente humana, entrañable. Es la mejor película del año. Pero, ¡qué lastima!, cae en un tópico aburrido de puro sabido: las personas vulgares, sin cultura ni aficiones literarias, los nadies junto con los poderes fácticos del pueblo (el señor alcalde, el cabo de la Guardia Civil) son los que van a misa (unos porque son unos pobres ignorantes, y otros porque les conviene para mantener su status). Claro, que las personas cultas, los que piensan (en esta cinta la señorita Julia y el maestro don Orfeo) no caen tan bajo: han superado el oscurantismo medieval y la ignorancia de la que son presa los demás. En fin, el nuevo dios ya llegó (mejor dicho, diosa): es la diosa Cultura, la que todo lo puede. La diosa Razón que entronizaron los revolucionarios franceses en Notre Dame. Lástima que la historia acabara mal: fue la época del terror, la venganza, la injusticia. Entre las víctimas estuvo, como siempre, la Iglesia con sus mártires. |
| A estas alturas hemos despertado del sueño de creer que el dinero, el confort, la sociedad de consumo nos darán la felicidad. Ahora jugamos a colocar en el trono a la diosa cultura (en el fondo, a lo más selecto culturalmente de nuestra especie). Conviene recordar que algunos de los más destacados colaboradores de Hitler eran muy cultos: leían, escuchaban música clásica
pero eso no les salvó de protagonizar la página más bárbara de la historia de la Humanidad. Por favor: coloquemos cada cosa en su sitio: A Dios lo que es de Dios y al César lo que es del César.
Juan Jesús García Domínguez. ISRAEL-PALESTINA: UN POLÉMICO CONFLICTO En artículo Jerusalén y el miedo a la paz distorsiona la realidad actual histórica y religiosa en Oriente Medio. En primer lugar, la base de su razonamiento no es correcta porque, si nos apoyáramos en la Biblia para explicar el problema, los palestinos tendrían menos derecho de los que se les reconoce (ver Gn 16, 1013). En segundo lugar, no podemos ignorar que el actual Estado de Israel está basado en la declaración Balfour, que el autor del artículo parece ignorar; de la misma forma que parece ignorar el reconocimiento del Estado de Israel por la ONU y el rechazo de los palestinos a la participación de Palestina decidida por esta organización internacional. Al día siguiente de la declaración, los ejércitos árabes atacaron a Israel. En el 67 y el 72 Israel tuvo que defenderse contra los ataques de todos sus vecinos árabes. Otra inexactitud desde el punto de vista geográfico es que los colonos no rodean a los palestinos, sino que son ellos mismos que viven en medio de la población Palestina. No corresponde a la realidad la afirmación de que durante 19 siglos no ha habido población judía en Jerusalem. Este hecho ocurrió únicamente en tiempos de Adriano; desde David hasta el año 135, Jerusalem fue la capital histórica y religiosa del pueblo judío, y esta última lo ha sido siempre. Nunca fue capital de algún Estado musulmán. Únicamente los Cruzados tuvieron a Jerusalem como capital aproximadamente en un período de 100 años. Entre los años 1948 y 1967, cuando Jerusalem pertenecía a Jordania, fueron arrasados el barrio judío y todas sus sinagogas. Por otra parte, queremos llamar la atención lo insultante que son las frases que pretenden menospreciar el Sionismo, que no es únicamente un movimiento ateo y que no es el único movimiento que fundó el Estado de Israel. No se puede olvidar que Israel es un Estado laico y como tal tiene derecho a mantener la seguridad y estabilidad en todo su territorio. Para terminar queremos recordar al autor que la mayor parte de los ciudadanos del Estado de Israel creen en Dios. Sor Ionel Mihalovici. Mi artículo sobre Jerusalén y el miedo israelí a la paz, me ha valido una copiosa correspondencia, llamadas telefónicas y e-mails de estudiosos del problema del Cercano Oriente. Pero ninguna respuesta tan dura como la de doña María Dolores García Pineda, una simpática octogenaria con la que tuve el gusto de charlar en un tono sumamente cordial y comprensivo, muy alejado del de su carta. Por la carga emocional que por fortuna suscita todavía el conflicto israelo-palestino, me gustaría tan sólo precisar a mi amable comunicante que mis reflexiones son fruto de largos años de estudio y no de una improvisación. Siempre he sido escéptico sobre las posibilidades de paz entre el Estado de Israel y el pueblo palestino por la desigualdad de situaciones: un Estado poderoso y admirado por todo el mundo y un pueblo de parias despreciado hasta por los vecinos Estados árabes. Cambié de parecer a partir de los Acuerdos de Oslo, tan solemnemente rubricados en Wáshington y que fueron posibles, en buena medida, por la guerra del Golfo y, sobre todo, por la disolución de la URSS y del mundo bipolar. No tenía sentido ya mantener un foco de tensión en esa plataforma petrolera de la que depende la estabilidad mundial y que se extiende por toda la península arábiga. Sin embargo, desde el 13 de septiembre de 1993, toda la negociación destinada a aplicar aquellos Acuerdos ha ido de fracaso en fracaso por un razón fundamental: la negativa israelí a cimentar la paz en la cesión de los territorios ocupados en la guerra de los seis días, en 1967. Israel cree que su seguridad depende del control de esos territorios y no cree en los palestinos, a los que niega toda su virtud. Y cuando afirmo que Israel no cree en Dios, me refiero, obviamente, al Estado surgido del movimiento sionista que sólo tenía de religiosa su reivindicación de la tierra prometida, no para cumplir la Alianza que daba su valor a la promesa divina, sino para asentarse en ella con desprecio de sus habitantes naturales. Israel, como pueblo de Dios, es otra cosa que nada tiene que ver con el Estado que, en cierto modo, usurpa su nombre Yo, católico, soy descendiente de Abraham, de Jacob (Israel) y, por tanto, israelita Manuel Cruz ACLARACIÓN La frase de Cristina Cuesta que aparecía recogida en la sección Gentes de nuestro número anterior pertenece a una entrevista que le hizo la revista Reinado Social. Aunque en esa sección se recogen frases sin citar la procedencia, en este caso lo aclaramos con mucho gusto, a petición de la revista. |