RetrocesoA&ONº 236/30-XI-2000SumarioContraportadaContinuar
Esperanza: la fe que amo más
¿Quién es el que viene?

Es la Luz que ha germinado en la tierra: ¡Salgamos de la tiniebla!
El Mediador que descendió del cielo: ¡Practiquemos lo que es justo!
El Redentor del mundo que apareció: ¡Clamemos por la libertad!
El Médico que viene a los enfermos: ¡Presentémosle nuestras llagas!
El Pan vivo que ha sido dado a los creyentes:¡Comámosle!
La Fuente perenne que ha manado para los fieles:
¡Saciemos en ella nuestras almas!

***

 

Señor Jesucristo, de quien creemos que has de venir como Juez,
que en la primera venida desde tu gloria, apareciste en humildad
a causa de nuestros pecados;
te pedimos que, mientras llega la segunda venida de tu clemencia,
escribas nuestros nombres en el Libro de la Vida con los de tus santos,
perdonándonos todos nuestros pecados.

 

de la Liturgia de Adviento
en el Rito Hispano-mozárabe
(Selección de Manuel González)

La fe que amo más, dice Dios, es la esperanza; la fe no me sorprende,
no me resulta sorprendente.
Resplandezco tanto en mi creación.
En todas mis criaturas.
En los astros del firmamento y en los peces del mar.
Sobre la faz de la tierra y sobre la faz de las aguas.
En el viento que sopla sobre el mar y en el viento que sopla en el valle.
En el tranquilo valle.
En el recogido valle.
En las plantas y en los animales, y en los animales de los bosques.
Y en el hombre.
La caridad, dice Dios, no me sorprende.
No me resulta sorprendente.
Esas pobres criaturas son tan desdichadas que, a menos de tener un corazón
de piedra, ¿cómo no iban a tener caridad unas con otras?
¿Cómo no iban a tener caridad con sus hermanos?
¿Cómo no iban a quitarse el pan de la boca, el pan de cada día, para dárselo
a desdichados niños que pasan?
Y ha tenido mi hijo una tal caridad con ellos...
Mi hijo, su hermano.
Una caridad tan grande...
Lo que me admira, dice Dios, es la esperanza.
Y no me retracto.
Esa pequeña esperanza que parece de nada.
Esa niñita esperanza.
Inmortal.
Porque mis tres virtudes, dice Dios,
las tres virtudes, criaturas mías,
niñas hijas mías.
son también como mis otras criaturas.
De la raza de los hombres.
La Fe es una Esposa fiel.
La Caridad es una Madre.
Una madre ardiente, toda corazón.
O una hermana mayor que es como una madre.
La Esperanza es una niñita de nada.
Que vino al mundo el día de Navidad del año pasado.
Que juega todavía con el bueno de Enero.
Con sus pequeños pinos de madera de Alemania cubiertos de escarcha pintada.
Y con su buey y su asno de madera de Alemania.
Pintados.
Y con su pesebre lleno de paja que los animales no comen.
Porque son de madera.
Pero esa niñita pintada atravesará los mundos.
Esa niñita de nada.
Sola, llevando a las otras, atravesará los mundos.
Esa niñita de nada.
Sola, llevando a las otras, atravesará los mundos concluídos.

 

Charles Péguy
de El pórtico delMisterio de la Segunda Virtud (Ed. Encuentro)