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Es la segunda vez en poco tiempo que el ex Presidente de la República italiana señor Cossiga se mete en camisa de once varas, a propósito de la situación en el País Vasco: Aznar debe saber que diálogo no es debilidad, dice en una reciente entrevista de La Vanguardia. Yo no soy quién para hablar en nombre de Aznar, y supongo que Aznar ya le habrá dicho o le dirá lo que le tenga que decir, pero, por la parte que como español me toca, quiero recordarle al señor Cossiga que depende... Depende de lo que se entienda por diálogo; depende de con quién se dialogue; depende de sobre qué se dialogue. Hay diálogos que no sólo son debilidad, sino vergonzante cesión en lo que no hay que ceder, y no me refiero sólo a la situación en Vascongadas, claro. En el meridiano libro que acaba de presentar en España Jean FranÇois Revel, página 155, encuentro lo siguiente: Es cierto que, como Jefe de Gobierno y como Jefe de Estado, Cossiga nos había dejado el recuerdo de un equilibrio mental relativamente intermitente. Multiplicaba iniciativas verbales inquietantes. Pero oír a un demócrata-cristiano, heredero de la doctrina de Alcide de Gasperi, Robert Schumann y Konrad Adenanuer, proclamar, ocho años después del hundimiento de la URRS, que en el "Manifiesto Comunista" de 1848 se encuentran las verdaderas soluciones del paro, y de otras plagas "causadas por el capitalismo", lleva a preguntarse si no se debería suprimir la enseñanza de la Historia". ¿Se refiere el señor Cossiga a este tipo de diálogo?
Leo en El País, firmado por Juan G. Bedoya: Los obispos alemanes retan a Roma y mantienen las asesorías sobre el aborto. No es verdad, y el firmante sabe o debería saber que no es verdad. En Alfa & Omega ya lo hemos contado: Durante la Asamblea Plenaria que los obispos alemanes han celebrado en Fulda, para cerrar definitivamente uno de los problemas más polémicos en el seno de la Iglesia católica alemana en los últimos años, y siguiendo los deseos del Papa nada de reto, han decidido que los consultorios católicos dejarán de dar el polémico certificado de aborto, pero, al mismo tiempo, la Iglesia alemana dará asesoramiento y ayuda económica a las madres embarazadas, y con problemas. Ésas, y así, son las asesorías que se mantienen. Hay quien, bajo el título No es su público, se sigue empeñando en que la Iglesia católica trata de imponer su moral al conjunto de la ciudadanía, incluidos los no católicos, y dice que los no católicos no son su público. Aparte de que no es verdad que la Iglesia imponga moral alguna la propone, y nadie hay más libre que un católico para aceptarla o no, si la argumentación del columnista sirviera para algo, habría que decirle, en elemental reciprocidad: El Papa y la Iglesia no son tu público, no escribas sobre ellos. Leo en El Mundo, a toda página: El secreto mejor guardado. ¿Qué será?, me pregunto. El título me lo aclara: Las actrices Marlene Dietrich y Greta Garbo tuvieron un romance, según no se qué libro... Lo más sorprendente de tan impresionante y decisivo secreto es que, encima del título, ya digo, a toda página, se lee la cabecera de la sección. ¿Saben ustedes cuál? Cultura. ¡Ahí queda eso! Gonzalo de Berceo |