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de la persona humana
La Conferencia europea de radios cristianas (CERC) ha celebrado su VII Coloquio en Madrid, organizado
por la Cadena COPE, y que contó, en el acto de clausura, con la presencia del arzobispo de Madrid,
cardenal Antonio María Rouco. Destacadas personalidades de las radios cristianas en Europa han
debatido sobre las nuevas situaciones comunicativas y sobre la identidad de la comunicación cristiana.
En la inauguración de las sesiones, el obispo Presidente de la Comisión Episcopal de Medios, de la Conferencia
Episcopal Española, monseñor José Sánchez, señaló que la confesionalidad cristiana expresa un imperativo
evangelizador que puede manifestarse explícita o implícitamente en los contenidos de las emisiones, pero lo que
no cabe duda es que la confesionalidad cristiana no es renunciable o relegable sólo al tiempo de los programas
estrictamente religiosos. Escribe el sacerdote y periodista don Raúl Berzosa, que participó en una ponencia, en el citado encuentro
Puede defenderse desde los medios de comunicación la dignidad de la persona humana, como valor fundamental? ¿Qué actitudes necesita desarrollar el comunicador cristiano para ello? A estas dos preguntas se trató de responder en el VII Coloquio de radios cristianas, celebrado en Madrid del 16 al 18 de noviembre.
Siguiendo la metodología orteguiana, de conjuntar el yo y nuestras circunstancias, se situó al comunicador cristiano en nuestra sociedad. Sociedad marcada por el símbolo de la postmodernidad, el neoliberalismo, la globalización, la Europa de Maastrich, y la omnipresente Red. Tras un breve análisis, se aterrizó en lo más decisivo: cómo anunciar y defender la dignidad y el valor de la persona. |
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Se comenzó subrayando algunas actitudes existenciales ante la nueva cultura emergente. Así, por ejemplo: ni sentir amenaza, ni simple identidad con la nueva cultura emergente; ni fundamentalismos ni secularismos; ni nostalgia teocrática (el mundo girando en torno al templo) ni diáspora (confesión vergonzante o diluida); ni la sola presencia de bloque, ni la sola mediación individual; ni sola ortodoxia ni sola ortopraxis.
Igualmente, se señalaron algunas leyes o principios: presencia pública, inteligente y decidida, en los nuevos areópagos culturales; potenciar la Ley de encarnación, es decir, asumir para redimir; experimentar el diálogo sincero, buscando, con discernimiento, las semillas de verdad y sabiendo leer los signos de los tiempos; unir creatividad y fidelidad; colocar en primer plano la catolicidad como norma de verdad, sin olvidar que se cree más a los testigos que a los maestros; y, finalmente, opción preferencial por los más pobres, sabiendo releer, como hace el Dios Trino, la Historia desde el anverso. Un compromiso muy particular para el comunicador cristiano y para los medios de comunicación de inspiración cristiana: a los 50 años de la Declaración universal de los derechos humanos, saber potenciar la dignidad de personas y pueblos, con especial atención a las políticas inmigratorias y a la denuncia de toda forma de totalitarismo, xenofobias y racismos, del signo que fueren. Y, finalmente, algunas propuestas muy concretas; no enmascarar la realidad; ser testigos de lo que anunciamos; sumarnos a todas las voces, acciones y movimientos que, durante el año 2000, reclamen y trabajen por la defensa decidida de la dignidad humana, en todas sus formas, desde la derogación de la deuda del tercer mundo, hasta la denuncia de violaciones sistemáticas; buscar, insistir, y anunciar que en el tercer milenio es posible encontrar un nuevo orden internacional, más digno y más justo en el que, superando la globalización, se haga realidad la mundialización de la solidaridad y de la esperanza. Con una advertencia: nada humano puede ser ajeno a los medios de comunicación, ni al comunicador cristiano. Ojalá se haga realidad el deseo de R.White: Se ha sembrado la semilla. Es probable que el ideal crezca y empiece a florecer. Los "mass media" se están convirtiendo de hecho en parte integrante de la cultura católica, pero reinterpretados a la luz de la mejor tradición humanista, filosófica, sociológica y teológica de la Iglesia. Raúl Berzosa Martínez |