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Concluyó la LXXV Asamblea Plenaria de la Conferencia Episcopal Española con un amplio comunicado de prensa y con las declaraciones del obispo Secretario General, monseñor Juan José Asenjo, que insistió en que los obispos miembros de la Conferencia Episcopal encargan asimismo a todos los sacerdotes de las diócesis españolas que, siempre que en las celebraciones litúrgicas tengan lugar las preces de los fieles, se rece especialmente por la paz y por el cese del terrorismo. Otras iniciativas de carácter pastoral sobre este tema podrán ser adoptadas por los obispos en sus diócesis. El Comité Ejecutivo de la Conferencia Episcopal encauzará el estudio del fenómeno terrorista y de sus implicaciones sociales y pastorales en sus próximas reuniones. |
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Los obispos españoles reflexionaron sobre diversos aspectos de la actualidad social de España, de entre los que destaca, significativamente, el del terrorismo. A este respecto hicieron suyas las palabras que, en el discurso inaugural de la Asamblea, pronunciara el arzobispo de Madrid, cardenal Antonio María Rouco Varela: Todavía nos embarga la conmoción y consternación de los últimos atentados terroristas que han sembrado nuestra geografía de asesinatos, de sangre, dolor y lágrimas. El fenómeno del terrorismo es, sin duda alguna, nuestro más grave problema; atenta vilmente contra el más sagrado e inviolable de los derechos de la persona humana: el derecho a la vida; contra la verdad y la libertad de la personas y de los grupos, y, por tanto, contra los fundamentos de la convivencia social. El terrorismo es la mayor de las negaciones de la justicia y de la caridad: una gravísima inmoralidad. No admite cobertura ideológica alguna. Es necesario que los creyentes, pastores y fieles, nos preguntemos, sin rehuir responsabilidades, si hemos aportado cuanto estaba en nuestras manos que permita con la colaboración de todos la superación y erradicación del terrorismo.
Por primera vez participaron, en la reunión episcopal, los nuevos obispos auxiliares electos de Zaragoza y Valencia, monseñores Alfonso Millán Sobarribas y Esteban Escudero Torres. En el capítulo de los aspectos económicos, los obispos aprobaron los balances de los organismos, e instituciones de la Conferencia Episcopal correspondientes a 1999, y los presupuestos para el próximo ejercicio. A tenor de sus competencias estatutarias, aprobaron también la modificación de los reglamentos de la Asamblea Plenaria, de la Comisión Permanente y del Comité Ejecutivo, para adecuarlos a los nuevos Estatutos. En el apartado de los nombramientos hay que destacar el del obispo de Bilbao, monseñor Ricardo Blázquez, como Gran Canciller de la Universidad Pontificia de Salamanca, así como el del obispo de Salamanca, monseñor Braulio Rodríguez, como Vice-Gran Canciller de la citada entidad académica. Se reeligió, por sexta vez, al sacerdote abulense, don Bernardo Herráez, como Vicesecretario para Asuntos Económicos. La Asamblea Plenaria solicitó a la Santa Sede la licencia para que siempre que la festividad de la Inmaculada Concepción, el 8 de diciembre, caiga en domingo, se pueda celebrar en España la Misa y el Oficio de la Inmaculada. La Comisión episcopal de Liturgia presentó, además, la revisión del Ritual de la Iniciación cristiana. Por otra parte, el director de la prestigiosa Biblioteca de Autores Cristianos, el sacerdote don Joaquín Luis Ortega, presentó un informe sobre la positiva situación y la proyección empresarial de esta editorial de la Iglesia en España. También rindió cuentas el Rector de la Universidad Pontificia de Salamanca, monseñor Julio Manzanares. |