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La Iglesia y los medios de comunicación, según monseñor Foley
Internet, el nuevo reto
En diversas ocasiones ha hablado el Presidente del Consejo Pontificio para las Comunicaciones Sociales, monseñor Patrick Foley, sobre la relación de los medios de comunicación y la Iglesia católica. Últimamente lo ha hecho en el Pabellón de la Santa Sede de la Expo 2000 de Hannover, y en la XII Jornada de la Familia celebrada en Torreciudad, donde anunció la elaboración, para el próximo año, de un documento sobre Ética en internet
Inma Alvarez

La comunicación ha sido siempre fundamental en la vida de la Iglesia: desde que Cristo, el Gran Comunicador, convirtiera esta tarea en prioritaria para los cristianos: "Id y anunciad a todos los pueblos". Con estas palabras reafirmaba monseñor Foley, en Hannover, la pretensión de la Iglesia de hacerse un hueco en el mercado mediático actual. La relación de la Iglesia con los medios, desde su génesis, ha sido siempre de colaboración; recuerda el prelado, entre otras cosas, que Pío XI llamó a Guillermo Marconi, inventor de la radio, para crear la Radio Vaticana, y la Santa Sede tenía ya convenios de colaboración con la televisión francesa a principios de los 50, cuando el invento no había aún llegado a Italia. Por otro lado, recordó que el Vaticano fue uno de los trece primeros firmantes del tratado Intelsat, y que las ceremonias papales se retransmiten a todo el mundo desde 1974.

Tan temprana relación con los medios parte también de una preocupación pastoral. ¿Es el hombre quien determina a los medios, o viceversa? Un poco de todo —afirma monseñor Foley—. Personalmente estoy a favor de un sistema como el alemán, cuya regulación tanto de los medios públicos como privados busca garantizar ante todo el bien común. La desregulación absoluta de la comunicación, en la que son las fuerzas del mercado quienes imponen sus reglas, como pasa en Estados Unidos, no me parece la más adecuada.

Las directrices de esta ya centenaria relación, establecidas por el Concilio Vaticano II en el Decreto Inter mirifica (1963), y desarrolladas por Pablo VI en Communio et progressio (1971) y por Juan Pablo II en Aetatis novae (1991), se recogen en dos documentos publicados por el Consejo Pontificio para las Comunicaciones Sociales: Ética en la publicidad (1997) y Ética en las comunicaciones sociales (2000). El Consejo, según anunció monseñor Foley en Torreciudad, prepara para el año 2001 un nuevo documento, esta vez referido a Internet: La Iglesia es partidaria de que Internet difunda contenidos moralmente aceptables, navegar sin que se violen los derechos humanos. Los navegantes tienen derecho a disfrutar de contenidos limpios. Por otro lado, supone un gran reto para la Iglesia desarrollar la labor pastoral a través de Internet.

Monseñor Patrick Foley, norteamericano de Filadelfia, es master de Periodismo por la Universidad de Columbia, y fue corresponsal en el Vaticano para diversos periódicos estadounidenses, experiencia que sin duda ha pesado en su designación como Presidente del Consejo Pontificio para las Comunicaciones Sociales, que dirige desde 1984. Uno de los hitos de su gestión ha sido, indudablemente, el ingente despliegue informativo con motivo del Jubileo del año 2000, pero también el relanzamiento de las Jornadas Mundiales de la Comunicación que la Santa Sede organiza anualmente.