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Nunca he podido escribir la palabra cáncer con objetividad, aun siendo cirujano oncólogo durante muchos años. Esta palabra desencadenaba cancerofobias. Pero cambiaron las cosas. Ya es frecuente oir en la consulta: Doctor, dígame la verdad; ayúdeme; tengo mucho que hacer; quiero vivir
Mariam Suárez, en su libro Diagnóstico: cáncer. ?Mi lucha por la vida, divulga el secreto, y me permite entrar en el tema, sin límites en su dureza. El libro de Mariam en su día, diagnostiqué y seguí el tratamiento de su cáncer de mama lo adquirí a las pocas horas de saber que estaba en las librerías. Mariam se autodiagnosticó su tumor, lo palpó cuando ya medía 5 cm. de diámetro. El diagnóstico precoz de los cánceres de mama va muy ligado a la cultura médica de la mujer, al entorno socio-cultural en que vive. El tumor de Mariam, cuando se biopsió y siempre, según ella refiere en el libro, tenía ya el tamaño de un puño. El diagnóstico fue muy tardío. Por contraste, la mujer tiene que saber que el diagnóstico precoz, hoy, y prácticamente con todos los medios que tenemos a nuestra disposición, se diagnostica cuando apenas tiene 2 mm., como la cabeza de un alfiler. Operado en este estadio temprano, la curación se aproxima al cien por cien.Aún no se le había manifestado el cáncer a su madre. Sí lo había padecido su abuela, a quien quería entrañablemente y a la que acompañó varias veces a las sesiones de bomba de cobalto. Alguna otra enferma, ante esta sospecha que ella daba por casi segura, se hubiese deprimido entrando en el oscuro campo de la angustia. Mariam reaccionó de otra manera, como siempre quise que reaccionaran mis enfermas: decidida a luchar y vencer. Evolucionaba, además, con un embarazo gemelar. |
| DESAFÍO Y DECISIÓN
No hay enfermedades sino enfermos. El mismo proceso en otra mujer, con el mismo diagnóstico, haría un cuadro clínico y anímico-espiritual completamente distinto. Siendo Mariam tan valiente y tan objetiva en la descripción de sus vivencias, me propongo extraer del libro algunos aspectos que todas las mujeres pueden hacer eficaces, porque contribuya a la prevención del cáncer de mama, al diagnóstico precoz, tomando selectivamente de esa historia clínica minuciosa algunas enseñanzas, incluso cuando la prevención y el diagnóstico hayan fracasado, porque esta enseñanza ayuda para conseguir una curación. Su madre padecía el mismo tumor; pero el suyo, el de Mariam, es más grave aún; la biopsia lo define como inflamatorio, que es el peor de los tumores mamarios y cuya malignidad está potenciada por la coincidencia con su embarazo. El cáncer se cura. Mariam lo interpreta equilibradamente. Tiene en su mano los medios para luchar y vencer; equipo científico y un estado de ánimo fuerte para lograr el triunfo. Se traslucen ideas claras, valentía, fortaleza de ánimo y fe profunda, con vigorosos deseos de vivir, con fuerza y decisión para saltar y arrollar todas las dificultades. El libro es comunicación a los enfermos con similar diagnóstico al suyo. A otras enfermas en su circunstancia les comunica su fe, basada en las últimas conquistas de la ciencia. El libro es duro y, a la vez, convincente. Divulga en él otros agravantes de su malignidad. El número de metástasis suele ser proporcional al tamaño y al estadio del tumor. En los tumores precoces no hay metástasis. En el cáncer de Mariam había metástasis en cerebro, hígado, y en el esqueleto, en la columna vertebral. En el estadio I y II hay una curación próxima al cien por cien, pero en Mariam, estadio IV, para curar, incluso para mejorar, había más dificultades. El libro es un desafío para los equipos médicos que, en adelante, serán observados desde estas páginas de divulgación en su ciencia y en su dedicación ética a los enfermos (siempre abnegada); también será más comprendida, desde todos los ángulos, la vida asistencial. Afloran en estas circunstancias los recursos religiosos, que tal vez estaban en vida latente. En Mariam fue así también; la juventud y la madurez adoptan actitudes religiosas similares. LA ESPERANZA Y LA FE AYUDAN
En mi experiencia, la religión es una fuente de energía muy robusta. En Mariam hubo una especie de rebelión: ¿Por qué a mí? Pero los matices son distintos. En el cáncer hay la oscura leyenda de la incurabilidad. Hay esperanza renovada en Dios, y esperanza renovada en cada momento para vencer; no hay espacio para la negatividad, porque en ese vigor siempre se suma, o se multiplica, pero nunca se divide. La batalla física y espiritual no admite claudicaciones ni debilidad propia de las posturas tibias. El cáncer inflamatorio es el de mayor malignidad entre los tumores de mama, superado únicamente por el que, siendo inflamatorio, coincide con un embarazo. Éste fue el cáncer de Mariam Suárez. Compatibilizar la vida de un feto con el tratamiento quimioterápico intenso y la cobaltoterapia, hasta ahora solía ser incompatible. El orden terapéutico depende de la historia natural del tumor, y de los últimos protocolos internacionales, valorados en su eficacia por las estadísticas, y procedentes cada día más de la coordinación entre varios y superespecializados hospitales internacionales; el tratamiento del cáncer es multidisciplinario. En el tumor inflamatorio con metástasis (el de Mariam) la quimioterapia precede a la cirugía; posteriormente, la cobaltoterapia, el autotrasplante medular, como inmunoterapia y hormonoterapia seguramente completando todo lo demás. Cada paso terapeútico ha sido una gran prueba para Mariam. Ella dice gráficamente en algún capítulo del libro, desconcertada por la evolución: Me reí de mi enfermedad. Paciente, luchadora incansable, mujer de fe en los tratamientos, y perseverante; metódica, disciplinada, sensata, prudente..., virtudes que la hacen paradigma de referencia. Maximino Brasa |