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Le escribo dice el cardenal, poco antes de que el Parlamento británico, a quien corresponde la decisión última, debata el tema para expresar mi más profunda preocupación sobre el problema de la clonación humana, no sólo por lo que se refiere al voto inminente de Westminster, sino también en una más amplia perspectiva a nivel europeo. Usted conocerá, estoy seguro, la fuerte oposición de la Iglesia católica hacia cualquier forma de clonación, tanto la llamada "terapéutica" como la reproductiva. El mismo Papa ha hablado sobre ello el mes pasado.
No nos oponemos al progreso indica; no estamos contra la ciencia y, de ningún modo, pretendemos bloquear el progreso de la Medicina. Nuestras preocupaciones son, sin embargo, muy profundas. Querría pedirle que tome en consideración por un momento, en el silencio de su conciencia, si puede ser justo permitir que la clonación vaya adelante, incluso si es "terapéutica", cuando la simple verdad es que la clonación terapéutica significa, al final, matar. |
| El cardenal señala que este tipo de manipulación se aprovecha de los seres humanos en el momento más vulnerable de sus vidas. La estimadísima organización LIFE la describe como "neo-canibalismo". En términos morales no es nunca lícito realizar un acto malvado para obtener beneficio. Esta conclusión, en síntesis, no justifica estos medios. La clonación terapéutica no producirá rápidamente nuevos tratamientos para las enfermedades, sino que se trata de una forma de investigación científica, en un fase de desarrollo muy inicial. Recientemente se ha demostrado que no hace falta la clonación de embriones. Células estaminales de un adulto pueden ser usadas para fines similares a los de las células estaminales provenientes de la clonación de embriones. Esto no implicaría la creación o la destrucción de la vida, y es una técnica que debería ser impulsada.
El Presidente de la Conferencia Episcopal británica recuerda que, en Europa, líderes políticos y religiosos han condenado la intención de Gran Bretaña de proceder a la clonación humana y han llamado la atención sobre el hecho de que la propuesta del Gobierno británico está en contradicción directa con la Convención Europea, firmada en Oviedo, que prohibe esta práctica. Le recuerda asimismo el voto del Parlamento Europeo, la semana pasada, que ha condenado la posición del Gobierno británico sobre la clonación de embriones, lo cual pone en evidencia que no se trata de un problema estrictamente católico. Le pido concluye el cardenal Winning que piense seriamente en esta estrategia. El riesgo para Gran Bretaña es el de aparecer como una especie de Estado paria, que no se interesa por la opinión europea, sino, cada vez más, de la opinión médica, ofreciendo un paraíso seguro para las dudas morales y para la investigación científicamente no necesaria. Alfa y Omega |