|
|
Jesucristo y el Emperador cristiano Veinticinco años de investigación histórica se concretaron en este proyecto, en febrero del pasado año, con la mirada puesta, dentro del marco del Año Jubilar 2000 de la era cristiana, en la celebración del V Centenario del nacimiento de Carlos V. El Arzobispado de Granada ha querido conmemorar esos dos acontecimientos con la exposición Jesucristo y el emperador cristiano, que manifiesta la presencia de Cristo, su vida y misterio de salvación, a través de la historia y arte granadinos. Sus más de 450 obras de arte nos muestran los momentos más importantes de la historia del cristianismo en esta ciudad andaluza. Las importantes iconografías aquí reunidas suponen toda una gran catequesis de la fe cristiana. Las obras datan de finales del siglo XV y principios del XVI, aunque también se exponen las obras más significativas del siglo siguiente, y algunas del XVIII, que han sufrido el influjo clasicista de los artistas del siglo XVI. En la girola se encuentra el núcleo esencial de esta exposición: Jesucristo en el arte y en la religiosidad granadina. Más allá de la belleza estética de las piezas de la religiosidad granadina aquí expuestas, las distintas pinturas y esculturas nos vuelven a recordar, en este Año Jubilar, la figura central de la Historia, desde su nacimiento en Belén. Como comenta el Comisario de esta exposición, Javier Martínez Medina, todas las creaciones artísticas que integran el Patrimonio cultural de la Iglesia son fundamentalmente expresión de la fe de un pueblo y de una cultura. Aquí se contemplan obras del pintor mayor de la reina Isabel, Francisco Chacón, Pedro Machuca, Alonso Berruguete, Diego de Siloé, Alonso Cano o Juan de Sevilla. La tercera parte, Carlos V y Granada, se encuentra en la capilla mayor, considerada la más noble del orbe cristiano, que fue trazada por Diego de Siloé en 1528, sobre el modelo de la basílica del Santo Sepulcro de Jerusalén. Junto a los documentos y símbolos que reflejan la vinculación del emperador cristiano con esta ciudad y con su catedral, encontramos documentos que muestran la intención de Carlos V de convertir la Seo granadina en panteón imperial, o la fundación de la Universidad. La última parte, Los grandes momentos de la historia de Granada antigua, medieval y moderna, situada en el ala izquierda, estudia el cristianismo en Granada a través de su patrimonio cultural. Empezando por el Concilio de Elvira, celebrado en Albayzín desde el año 300 al 302, se recuerda cómo los primeros documentos que quedan del reino de Granada son de origen cristiano, no musulmán. Frente a la polémica de cómo los cristianos destruyeron mezquitas para erigir iglesias, se exponen siete de las lápidas de consagración visigótica que quedan, que recuerdan cómo antes arrasaron las basílicas para levantar mezquitas. Se pueden contemplar los Libros plúmbeos, entregados al arzobispo de Granada, monseñor Antonio Cañizares, por el cardenal Ratzinger el pasado 17 de junio; o rememorar la importancia que tuvo la abadía del Sacromonte como centro de espiritualidad e impulso misionero. Gracias a la colaboración del Ayuntamiento y de la Universidad de Granada, de la Consejería de Cultura de la Junta de Andalucía y al patrocinio de Cajasur, se ha logrado reunir en el templo más emblemático del Renacimiento español lo mejor del patrimonio de la Iglesia en Granada, para poder ser contemplado por todos, de lunes a sábado, de 10.30 a 20 h.; y los domingos y días festivos, de 14 a 20 h.
La catedral de Granada alberga hasta el próximo 8 de diciembre una magna y extensa exposición, de visita obligada, bajo el título: Jesucristo y el emperador cristiano. Este acontecimiento cultural y religioso único que se enmarca dentro de las celebraciones de este Año Jubilar conmemora el vigésimo centenario de la Encarnación y Nacimiento de Jesucristo, y el quinto centenario del nacimiento del emperador Carlos V, tan ligado a la historia de Granada y donde dejó huellas tan imborrables como la catedral. Si ya de por sí Granada goza de una belleza indescriptible, este año se puede admirar, además, una bella exposición que reafirma su grandeza, gloria y noble historia
Benjamín R. Manzanares
Esta exposición, para la cual más de 40 obras han sido rehabilitadas, queda dividida en cuatro grandes áreas. La primera versa sobre la catedral de Granada, que no sólo es el continente de esta exposición, sino también contenido esencial de la misma. Cuando, en 1526, Carlos V y la emperatriz Isabel llegaron a Granada en viaje de bodas, el emperador quedó prendado por la belleza de esta ciudad. Hasta tal punto que se intalaron allí, y su catedral fue el primer lugar designado para su enterramiento y el de su dinastía. Leemos en su testamento, escrito en Bruselas el 6 de junio de 1554: Ordenamos y mandamos que do quiera que nos hallemos cuando Nuestro Señor Dios fuere servido de nos llevar para la otra vida, nuestro cuerpo sea sepultado en la ciudad de Granada.