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LA LIBERTAD DE DOMINARSE
Después de la Jornada Mundial de la Juventud, no han faltado quienes, al parecer molestos por el impresionante espectáculo, han tratado de ningunear el acontecimiento comentado irónicamente: Qué bravos estos jóvenes, obedientes, dóciles, necesitados de una autoridad... Me parece que valorar las cosas de este modo es una demagogia tan falsa como barata. Aquella muchedumbre no era en absoluto un rebaño temeroso, ni ovejas con la cabeza baja. Eran chicos y chicas normales y, por lo tanto, vivaces, imprevisibles y difícilmente domesticables. El orden y la serenidad sorprendentes con que esos millones de jóvenes afrontaron las fatigas no livianas de aquel largo encuentro, bajo un sol abrasador, no responden a una docilidad bovina. Al contrario, son prueba de una fuerza interior, de un autodominio infrecuente hoy día entre tantos jóvenes que, por andar esclavizados por lo que les pide el cuerpo, son incapaces del sacrificio y de la obediencia, de la disciplina. No, aquellos jóvenes demostraron estar dispuestos a recorrer un largo camino para escuchar a alguien que les enseñase a pensar por cuenta propia, sin miedo a complicarse la vida yendo contra la corriente de la estolidez, la pereza mental y la mediocridad ambiental. Antonio Arjona. Alicante SOBRE LAS SIAMESAS INGLESAS Sigue siendo de interés general, en medio de grandes problemas como la globalización y la subida de los precios del petróleo, el nuevo juicio de Salomón que pende sobre las hermanas siamesas nacidas este verano en Londres. Quisiera acercarme a ellas no sólo con la razón y con la ley en la mano, sino con mi corazón de madre latiendo al lado de sus verdaderos padres, que se niegan a su separación quirúrgica irreversible. De mis nueve hijos, dos niñas nacieron en el mismo parto: diferentes en su código genético, en su grupo sanguíneo, en sus rasgos físicos, en su trayectoria vital; pero mellizas, gestadas nueve meses juntas oyendo mutuamente el latido de sus corazones. |
| Recuerdo que procuraba, cuando eran chiquititas, ponerlas muy juntas, para que pudieran vislumbrarse, olerse, tocarse con sus manitas, y era sorprendente verlas sonreir con la sonrisa arcaica del recién nacido, al sentirse próximas. Hoy, juez, médicos, escritores, preguntan insistentemente a los padres de las siamesas: ¿A cuál de las dos queréis más? ¿Por qué no sacrificar a la más débil por la spes vitae de la más completa?
Los padres le han puesto a cada una su nombre propio: Mary y Jodie. Las mirarán amorosamente, sorprendidos y angustiados. ¿Cómo preferir a una de ellas? ¿Cómo buscar directamente la muerte de la otra? ¿Es la más débil simple quimera, parásito de la más fuerte, o más bien, carne de su propia carne, hueso de sus propios huesos, corazón unánime? ¿No hemos dibujado todos alguna vez corazones entrelazados como símbolo del amor total? ¿Podrá sobrevivir la más fuerte a la soledad, a la separación traumática de su hermana? ¿Dónde reside el Espíritu, el alma, en nuestro cuerpo? ¿En el código genético? ¿En el cerebro? ¿En el corazón? ¿En el oído? ¿No nos dicen que después de la muerte clínica, a máquinas paradas, el difunto puede oír durante algún tiempo las voces de los que le rodean? ¿No habrá llegado el momento, apoyados en la ciencia biológica, de renovar la antigua herencia del Derecho Romano y reconocer a la persona humana y su dignidad desde el primer momento de la concepción hasta su fin natural? Como madre quisiera acompañar a estos padres que cuentan las horas de la vida de sus hijas, en la frontera de lo imposible. Margarita Fraga. Madrid UN DESCONOCIDO LIBRO DEL PAPA Es bien sabido que estamos padeciendo, en España y en gran parte del mundo occidental, una crisis profunda de la institución matrimonial. Por ello me gustaría recomendar la lectura de un libro espléndido, que ofrece la solución justa para aquellas parejas matrimoniales ávidas de hallar una salida del túnel oscuro en que se encuentran. Muchos de los lectores de Alfa y Omega conocen y han leído ya este magnífico drama, escrito en 1960 por un polaco, Andrejz Jawien, seudónimo de Karol Wojtyla. Para los pocos que no sepan que Su Santidad escribió El taller del orfebre cuando sólo tenía 40 años, será una noticia y sorpresa agradable. Si deciden leer este libro, sacarán un mensaje de aire puro sobre el amor humano entre hombre y mujer. El Papa no necesita recomendación alguna. No obstante, este drama, escrito con su fructífera experiencia pastoral de mero sacerdote, puede que precise ser voceado. Agustín Losada. Madrid DERECHOS DE FAMILIA En unos momentos en los que todos tienen derecho a reivindicar, me parece que algún derecho debe tener la familia. Conozco a muchas familias a las que les encanta ir a la playa, pero no acuden porque el ambiente enseña mucho de anatomía y poco de buen gusto, y esto no les parece formativo para sus hijos. Espero que muchos Ayuntamientos se animen a acotar zonas para playas familiares a partir del próximo año. José Manuel Horcajo. Madrid |