RetrocesoA&ONº 229/12-X-2000SumarioDesde la feContinuar
48 Festival de Cine de San Sebastián
Un festival de primera con películas de segunda
Si hubiese que resumir en unas cuantas pinceladas el Festival de San Sebastián 2000, los colores dominantes en la temática de las películas y en su tratamiento serían los de la violencia, la visión de la sociedad en su cara más amarga, sombría y desesperanzada, y el lado oscuro y cruel de la vida, muchas veces sin resquicio para una alternativa positiva.

En cuanto a la calidad cinematográfica, esta 48 edición quedará fuera de las páginas más brillantes de su historia. El nivel medio —con notables excepciones— no ha estado a la altura de un festival internacional de la categoría de San Sebastián, considerado entre los más importantes del mundo.

También algunos de los premios oficiales han sido, cuando menos, desconcertantes. Salvando a una estupenda Carmen Maura (Concha de Plata a la mejor actriz por La comunidad); a un excelente Gianfranco Brero (Concha de Plata al mejor actor por Tinta roja); o al director iraní Reza Parsa, por la película sueca Antes de la tormenta), uno se pregunta, por ejemplo, por las razones para premiar a La perdición de los hombres (Concha de Oro a la mejor película y Concha de Plata al mejor guión), aparte de que su director sea Ripstein. O el motivo por el que Paria, difícilmente digerible como película, recibe el Premio Especial del Jurado.

PELÍCULAS PREMIADAS POR SUS VALORES

El Jurado de la OCIC (Organización Católica Internacional del Cine), por su parte, ha concedido su Gran Premio a la película francesa Las flores de Harrison, de Elie Chouraqui, con Andie McDowell y David Straithairn, magníficos en sus papeles protagonistas. Destaca esta película por su labor de sensibilización frente a los horrores de la guerra, presentada en toda su crudeza en pleno corazón de Europa, en la antigua Yugoslavia. Frente al odio, la violencia, la venganza y la sinrazón, hay una historia de amor y de fidelidad en el matrimonio y en la amistad, hasta las últimas consecuencias, la búsqueda de la verdad en la profesión periodística, y un deseo de paz y de humanidad, posibles a pesar de todo.

Además, ha otorgado su Premio Especial en la sección Zabaltegui al joven director Achero Mañas por su primer largometraje El Bola, una denuncia de los malos tratos hacia los niños en el seno de la familia, un llamamiento a la solidaridad, como responsabilidad social, para quienes son testigos de estas situaciones, y una apuesta por la familia, el diálogo y la amistad, claves para el crecimiento de la persona.

Ninfa Watt