RetrocesoA&ONº 229/12-X-2000SumarioDesde la feContinuar
Con ojos ..de mujer
Sólo me pide que le ame
Sabré educar a mi hijo? Es una pregunta que me hago con mucha frecuencia. Cuando le veo reír, jugar, hablar o caminar, cuando le veo enfrentarse al mundo en su proceso de adaptación social, me viene a la mente la gran pregunta: ¿Sabré ser buena madre? ¿Sabré educar a mi hijo? ¿Sabré ofrecerle el testimonio humano y cristiano que le ayude a crecer y a formarse como persona, y como cristiano?

Y miro sus ojos. Tan transparentes. Tan puros. Tan limpios. Y me doy cuenta de que mi hijo no es sólo mío. Es de Dios. Es un proyecto de Dios, que ha pedido mi colaboración para que le ayude en ese proceso de creación continua.

Y me doy cuenta de que los padres son agentes, correas de transmisión, en la educación y en la vida de un niño. Muy importante. Fundamental. Pero no únicos, ni exclusivos. La familia es la primera escuela, el primer ámbito de socialización del niño. Luego, el colegio. Y la parroquia. Y el barrio. Y la sociedad...

Ahí está mi tarea. ¿Cómo educaría la Virgen María al Niño Jesús? Con amor. Y paciencia, y ternura, y comprensión. Sobre todo, con mucho amor.

Y veo a mi hijo y descubro a Dios en él. Dios en pequeño, tan frágil, tan bueno... Sólo me pide que le ame, el mejor principio de la educación.

María Dolores Gamazo