RetrocesoA&ONº 229/12-X-2000SumarioUsted tiene la palabraContinuar
Libros de interés
De estas casi 800 páginas que acaba de editar Actas, dice su autor, Ignacio Hernando de Larramendi, que constituyen un libro heterodoxo, como casi todo lo que hago; provocador, con sistemáticas contradictorias, pero así ha sido mi vida. Dice que estas páginas no son sus memorias personales, que requerirían algo a lo que no estoy dispuesto; no digo ninguna mentira, pero no digo todo lo que pienso, aunque todo lo que digo lo pienso.

Digamos que son unas originales memorias empresariales del creador del grupo MAPFRE. Son, en cualquier caso, la apasionada y apasionante manifestación de alguien que confiesa haber dedicado una parte principal de su vida a defender la verdad frente a la mentira, el respeto a los hombres, exigiéndoles, pero sin desbordarlos, y la obsesión por la calidad en el trabajo.

La fundación Hernando de Larramendi dedicará el importe de las ventas de este libro a una política de solidaridad ofrecida al cardenal Rouco Varela, arzobispo de Madrid, y que éste ha decidido que se integre en Cáritas Nacional. Una acción solidaria que ha presidido la vida del autor durante su actuación empresarial y profesional.

La doctora en Historia Moderna de la Universidad de Jaén, María Antonia Bel Bravo, aborda en este ensayo una sorprendente historia de la institución familiar a través de los siglos. Cómo el hombre y la sociedad han dado forma a las relaciones entre hombre y mujer, constituye el particular enfoque de este trabajo, publicado por Ediciones Encuentro. Mitos como el de la familia nuclear, como invento de la sociedad contemporánea, o el de cierta visión monolítica de la familia tradicional paternalista, quedan definitivamente arrumbados si, como hace la autora, se contempla la Historia con los ojos desapasionados del investigador. Particularmente interesante resulta esta novedosa aportación (en España; en otros países hace tiempo que esta vertiente de la intrahistoria había llamado la atención) en una época en la que se proclama la caducidad de las instituciones tradicionales por el simple hecho de serlo, y en la que cierta modernidad se empeña en normalizar excepciones; en realidad, la regularización del matrimonio tal y como hoy lo conocemos ha sido una de las mayores conquistas del hombre y constituye la base del orden social moderno. La autora, aunque bebe de las aportaciones de otros historiadores, se basa en sus propias investigaciones en la disciplina que ella domina (siglos XVI-XVIII), con el interés añadido que supone un autorizado punto de vista femenino.