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Inma Álvarez
El pasado 3 de octubre se presentaba oficialmente a la prensa lo que constituirá durante este fin de semana el Jubileo de las Familias: Los actos centrales de los días 14 y 15 han sido precedidos por un Congreso Teológico-Pastoral, al que asisten unas 6.000 personas, que empezó ayer y que terminará mañana. Medio centenar de expertos en teología y pastoral familiar, entre quienes se encuentran el cardenal Angelo Sodano, Secretario de Estado de Juan Pablo II, monseñor Angelo Scola, Rector de la Pontificia Universidad Lateranense, Janne Haaland, ex Viceministra de Asuntos Exteriores de Suecia, monseñor Elio Sgreccia, Vicepresidente del Consejo Pontificio para la Vida, etc. También está prevista la presencia de algunos de los fundadores e iniciadores de los llamados nuevos movimientos: Kiko Argüello (Camino Neocatecumenal), Chiara Lubich (Focolares), Luigi Giussani (Comunión y Liberación), Andrea Riccardi (Comunidad de San Egidio) y Salvatore Martínez (Renovación Carismática). Hoy, 12 de octubre, se celebrará en la plaza de San Pedro el Via Crucis para las familias, con meditaciones preparadas especialmente por monseñor Michel Schooyans, autor de prestigio mundial de libros sobre la situación actual de la familia y demografía. Mañana tendrá lugar el concierto de los Pueri Cantores, un coro compuesto por 30 niños de entre 10 y 14 años de varias nacionalidades. |
| El sábado 14 por la mañana se celebrará, en nueve basílicas e iglesias de Roma, la Eucaristía en varios grupos lingüísticos; por la tarde, está programado el Encuentro de testimonio y de fiesta de las familias con el Santo Padre. El domingo, día 15, está previsto el momento culminante: la celebración eucarística presidida por el Santo Padre, con la celebración del sacramento del Matrimonio de varias parejas.
El encargado último de la organización de este Jubileo de las Familias es el cardenal Alfonso López Trujillo, Presidente del Consejo Pontificio para la Familia, el cual afirmaba, en una entrevista concedida a la agencia Zenit: El Papa quiere que de este Jubileo salga un nuevo compromiso a favor de la familia a todos los niveles. En primer lugar, pidiendo a los padres que asuman su propia responsabilidad de ser progenitores, no sólo biológicos sino también espirituales. Y, en segundo lugar, invitando al mundo a que fije su atención privilegiada en la familia. En especial, el Santo Padre pedirá a los líderes de la sociedad que no se destruyan destruyendo las instituciones fundamentales. Éste es el significado de la "nueva primavera" de la familia que se encuentra en el lema del encuentro. Esta primavera no es retórica. Es posible, es más, podemos ver por todas partes sus signos: en el compromiso pastoral de la Iglesia, en las Conferencias Episcopales, en las diócesis y parroquias, en los movimientos apostólicos y en los movimientos a favor de la vida. Es una fuerza impresionante, mucho más grande que la prepotencia de quienes son las primeras víctimas del mal que desencadenan. Hoy nos damos cuenta continúa el cardenal López Trujillo de que, en torno a las cuestiones de la familia están girando muchas disciplinas, muchos debates en los Parlamentos de todo el mundo. Asimismo, las posiciones de carácter político están muy teñidas por este tema, como se puede constatar especialmente en Estados Unidos y Europa. Quienes están hoy día a favor de la vida tienen responsabilidades de carácter político. Es quizá una de las características propias de nuestro hoy. Los problemas de la familia y de la vida no son sólo de los católicos, son patrimonio de la Humanidad. Se dice que "el aborto es una cuestión de católicos", o el rechazo de la utilización del embrión humano... Lo mismo sucede con la unidad del matrimonio. No es una cuestión de católicos, es una cuestión del hombre de hoy, que si no respeta el derecho fundamental, el de la vida y dignidad humana, se traiciona a sí mismo. El gran suicidio de la Humanidad hoy es negar los valores sin los cuales no puede vivir. El Consejo Pontificio de la Familia, según ha anunciado el cardenal López Trujillo, está a punto de publicar un estudio sobre las parejas de hecho. En él afirma el cardenal, se puede ver que a nivel jurídico el reconocimiento de las parejas de hecho es una contradicción. Las parejas de hecho son precisamente eso, parejas de hecho, que hoy están ahí, como "pareja", y mañana no. Es más grave aún, como sucede en algún Estado de Norteamérica y en Holanda, en el caso de las parejas homosexuales que quieren adoptar, a pesar de que esas uniones son una negación de la misma realidad matrimonial y una lesión, sin lugar a dudas, de la vocación del niño. De este modo, el bien del niño, que es el bien superior, queda condicionado e incluso herido, pues no podrá recibir una educación en el sentido más profundo. El niño se vuelve cosa, juego para llenar un vacío existencial. |