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22 de octubre: día del Domund
2000 años de Misión
El Director Nacional de las Obras Misionales Pontificias, monseñor Jose Luis Irízar Artiach,presentó el pasado día 9 la campaña Domund 2000, en compañía de la hija de José María Pemán, Cristina, y del Director Nacional de Ayuda a la Iglesia Necesitada, don José María Sánchez. Durante la presentación hubo tiempo para la oración por la última víctima del terrorismo y para ofrecer un homenaje a aquellos que no quieren ser felices solos: los misioneros
R. P. D.

La Jornada Misionera Mundial se celebra el próximo domingo 22 de octubre, con un carácter especial este año en que la Iglesia celebra el Gran Jubileo. Hace 2.000 años que nació Jesucristo y con Él su misión, la misión que la Iglesia nos invita a continuar.

El lema 2000 años de misión nace de la reflexión que todos los directores diocesanos de las Obras Misionales Pontificias vienen realizando desde noviembre, y es una invitación a llevar la alegría y la paz de la salvación universal de Cristo al mundo entero. Han pasado 20 siglos, pero las palabras de Jesús pueden repetirse con la misma intensidad, ya que el mandato misionero tiene la misma fuerza. Se trata, por lo tanto, de valorar los 2.000 años de la Iglesia misionera y de ser conscientes de que estamos comenzando.

Si en 1926 se recaudaron 4 mil pesetas, en 1999 fueron 3.644 millones de pesetas. Es mucho dinero, pero tantos millones le suponen a cada español 80 pesetas, nada, comparado con los que dan todo, hasta sus vidas.

El Domund de este año se celebrará de modo especial en Roma, donde se desarrollará el Congreso Misionero Mundial, que reunirá a miembros de las Obras Misionales Pontificias de todas las partes de la tierra, en representación de las Iglesias locales de cada continente. Dentro de las iniciativas enmarcadas dentro del Jubileo, Roma acoge, desde el 10 de junio de este año y hasta el 6 de junio del año que viene, la Expo-Misionera 2000. Esta muestra sobre el significado y los orígenes de la misión no es una exposición de objetos, sino de una verdadera peregrinación misionera, en la que los visitantes están acompañados por misioneros que responden a sus preguntas y presentan sus testimonios. Las personas que no puedan viajar a Roma podrán disfrutar de esta exposición en Internet.

Juan Pablo II, en la encíclica Redemptoris missio, habla de lo que para la Iglesia debe ser el punto de partida del tercer milenio: la actividad misionera debe tener como destinatarios a aquellos pueblos que aún no conocen a Jesús. Dice el Papa que se trata de poner en marcha a las Iglesias de la antigua cristiandad; la reevangelización y la nueva evangelización, no nos disculpa de la tarea esencial que tiene la Iglesia que ha nacido de Cristo, de vivir la misión ad gentes. Llevando adelante por todos nuestros medios la tarea pastoral de la nueva evangelización, tenemos que vivir abiertos en fecundidad apostólica a la misión ad gentes. No son tareas contrapuestas. De la primera nace la segunda, y de la segunda se potencia la primera.

MISIÓN Y TESTIMONIO


La Iglesia propone caminos de la misión, y entre ellos figura el de considerar que la primera forma de evangelización y de misión es el testimonio. En el testimonio cobra prioridad el anuncio de Jesús, la llamada a la participación de su vida a través de la formación de Iglesias locales y comunidades eclesiales, y por medio del diálogo con los hermanos de otras religiones. Pero la Iglesia cree que el esfuerzo de tantos hombres y mujeres sería inútil si no se atendiese de modo especial a la familia, que debe crecer abierta a la vida, abierta a la misión hasta convertirse en misionera.

Son innumerables los misioneros que han dado su vida anunciando a Jesús, que está siempre presente en su amor por los demás. España ocupa el primer lugar en cuanto a vocaciones misioneras; podemos hablar de 30.000 españoles, que, esparcidos por el mundo, siguen el mismo camino que siguió Jesús, un camino de pobreza, de obediencia, de servicio, de sacrificio. Sólo en España existen 400 Órdenes, Congregaciones e Institutos Religiosos que tienen muchos de sus miembros en el mundo de las misiones. Junto a ellos, también laicos, familias enteras y numerosas ONGs… Este año, Joaquín Bernardo e Isidro Uzkundun, dos misioneros españoles que habían entregado su vida al Evangelio fueron asesinados; al igual que ellos, otros nueve misioneros y seis laicos. La lista de misioneros martirizados a lo largo de este año es larga: 509 personas no han muerto, sino que las han matado, que es muy diferente.

Hoy día los misioneros se encuentran con especiales dificultades. En algunos países no se les permite entrar; en otros está prohibida la evangelización; en otros, la conversión e incluso, en algunos, el culto cristiano. También se encuentran con obstáculos de tipo cultural que hacen que la conversión se considere como un abandono del propio pueblo y de la propia cultura A estos problemas se añade el de la emigración, las situaciones de pobreza extrema, los aerópagos modernos, los problemas de la comunicación o la invasión de las innumerables sectas.

Problema preocupante para la Iglesia y para el Papa son los países de antigua cristiandad, pero a veces también los de las Iglesias más jóvenes, donde grupos enteros de bautizados han perdido el sentido vivo de la fe, o incluso no se reconocen ya como miembros de la Iglesia, llevando una existencia alejada de Cristo y de su Evangelio.

2.000 años de misión también es el título del segundo Cuaderno de animación misionera, en el que Jesús González Valles reflexiona sobre la historia bimilenaria de la evangelización que tiene sus altos y sus bajos, sus luces y sus sombras, sus avances y sus retrocesos. Este profesor y pastor considera, después de haber estado trabajando 22 años como misionero en la India, China y Filipinas, que los frutos de la evangelización son distintos según el escenario en que se ha desarrollado. Las Iglesias jóvenes, nacidas muchas veces en la clandestinidad, se han convertido en evangelizadoras de otros países necesitados; lo cual revela una vitalidad y un espíritu de solidaridad grandes.

El Domund del año 2000 desea mostrar que la Iglesia no vive encerrada en sí misma. Juan Pablo II, en su Mensaje para esta Jornada Mundial, afirma que este Domund 2000 debe hacer que tomemos conciencia de la dimensión misionera de la Iglesia y de la urgencia de la misión ad gentes, que atañe a todos los cristianos, a todas las diócesis y parroquias, a las instituciones y asociaciones eclesiales, como proclama la encíclica Redemptoris missio y recoge el Papa en su Mensaje. Ningún creyente en Cristo —dicen igualmente y con especial énfasis—, ninguna institución de la Iglesia puede eludir este deber supremo: anunciar a Cristo a todos los pueblos. La Iglesia afronta este reto como el primero y más importante ante el tercer milenio.