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Jubileo de las Familias con el Papa en Roma
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La lluvia torrencial, al igual que el domingo en que fue canonizada la primera santa vasca, no impidió que la plaza de San Pedro se llenara a rebosar para acoger a los cientos de miles de familias que querían celebrar su Jubileo con el Papa. El compromiso a favor de la familia y de la vida fue el leit motiv y el eje esencial de tan inolvidable jornada. El Papa que, como se ve en la foto, derrochó su cariño una vez más con los padres y con sus hijos, recordó que los niños son la primavera de la familia y de la sociedad, no un accesorio en la vida conyugal; eso convierte a la familia en laboratorio de humanización y de auténtica solidaridad. Juan Pablo II casó a ocho parejas de los cinco continentes y no faltó en la plaza el grito de Viva los novios; realizó el rito del envío a la misión con más de un centenar de familias del Camino Neocatecumenal, que dejarán su hogar y su país para ir por todo el mundo a evangelizar; anunció que el próximo Encuentro del Papa con las Familias será en Manila, Filipinas, Dios mediante, en el año 2003. Hubo testimonios impresionantes de esperanza frente al invierno cultural y la crisis de la familia en todo el mundo; y no faltó la preocupación honda y sincera por los niños de la calle que sobreviven, malviviendo a duras penas, en las periferias de las grandes ciudades
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