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Jesús Colina. RomaEl encuentro superó todas las previsiones, tanto por número de gente, como por la intensidad de su participación. El mar de paraguas no cabía entre las columnas de Bernini y tuvo que derramarse por la Vía de la Conciliación y otras calles de los alrededores. Este Jubileo, por categoría, llevaba por lema Los niños, primavera de la familia y de la sociedad. Y fueron precisamente ellos los protagonistas. No sólo porque entre los peregrinos había muchos juguetones que se escapaban para correr peligrosamente entre el caótico tráfico de Roma, sino porque este Jubileo ha querido dar voz, sobre todo, a la situación de los más pequeños. En la Vigilia del sábado por la tarde, que también tuvo lugar en la plaza de San Pedro, había más gente todavía: la Agencia de Italia para el Jubileo contó más de 250 mil personas. EL PAPA: LOS NIÑOS NO SON UN ACCESORIO
Al atardecer, todos ellos escucharon el testimonio de Anderson, un joven brasileño de 21 años, quien pasó su infancia en la calle y quien vino a dar precisamente voz al sufrimiento de los niños de la calle. Las familias presentes escucharon también a un religioso salesiano que, desde hace 18 años, trabaja en Sri Lanka, recuperando y dando esperanza a los niños y niñas que han sido involucrados por las redes de prostitución infantil. El drama de estos y otros muchos niños se convirtió también en el centro del mensaje del Papa, quien recordó, el domingo por la mañana, que los hijos no son un en el proyecto de una vida conyugal. No son algo opcional, sino un don precioso, inscrito en la estructura misma de la unión conyugal. |
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En el encuentro del atardecer del sábado, cuando Roma anochecía y se iluminaba con las velas de los 250 mil presentes en la Vigilia, el Santo Padre constataba: Parecería que, en ocasiones, los niños son vistos más como una amenaza que como un don. Pero vosotros estáis aquí esta noche para testimoniar, con vuestra convicción, que es posible invertir estas tendencias. Por ello consideró, es necesario vigilar para que el bien del niño se ponga siempre en el primer lugar, comenzando por el momento en que se desea tener un hijo. Y se refirió a la tendencia a recurrir a prácticas moralmente inaceptables en la generación, que revela la absurda mentalidad de un , que ha sustituido al justo reconocimiento de un a nacer y a crecer de manera plenamente humana. Frente a esta mentalidad, Juan Pablo II presentó más bien el camino de la adopción: Un auténtico ejercicio de caridad que apunta al bien de los niños antes que a las exigencias de los padres.
Un momento especialmente significativo del Jubileo de las familias fue la celebración del sacramento del Matrimonio de ocho parejas de los cinco continentes, a las que el Papa bendijo. HASTA EL 2003, EN MANILA
El Papa concluyó estas jornadas jubilares dando una nueva cita a todas las familias del mundo: en el año 2003, en Manila (Filipinas), se celebrará la próxima Jornada Mundial de las Familias, en la que, si Dios quiere, él mismo quiere participar. Antes de despedirse, el Pontífice saludó a más de un centenar de familias del Camino Neocatecumenal presentes en la plaza de San Pedro y que dejarán su casa y su tierra para predicar el Evangelio con sus hijos en diferentes partes del mundo. El Jubileo de las familias había sido preparado por un Congreso internacional celebrado del 11 al 13 de octubre, en el que se analizaron los grandes desafíos que tiene que afrontar la infancia hoy día. La conclusión fue clara: el primero y más importante es el de la crisis familiar. El cardenal Alfonso López Trujillo, Presidente del Consejo Pontificio para la Familia, enmarcó los temas de discusión al hacer un análisis de ese duro invierno cultural que atraviesa la familia en estos momentos, especialmente en algunos países de occidente. En el Congreso se analizaron los síntomas de esta crisis: la píldora del día después gravemente abortiva y la mentalidad que se esconde detrás de su promoción; la equiparación de todo tipo de unión al matrimonio, incluyendo la adopción de niños por parte de parejas homosexuales; el abuso de niños de las maneras más humillantes (incluida la producción y distribución de material pornográfico); el uso comercial de los fetos abortados... Sin embargo, este Jubileo de las familias no se quedó en la constatación pesimista. Congregó a todas las Conferencias Episcopales, a todos los movimientos y comunidades eclesiales y a la gran mayoría de los movimientos que están al servicio para la vida. Es la primera vez que sucedía algo así. Este fin de semana, en Roma, nació una plataforma mundial al servicio de la familia y de los más necesitados, los niños, también los no nacidos. |