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Bajo el título La literatura me ayuda a estar en paz, el último número de ABC Cultural, publica una larga entrevista con Arturo Pérez-Reverte en la que este periodista, metido con éxito a escritor, dice muchas cosas cargadas de sensatez y de sentido común. Por eso mismo, chirría mucho y extraña, y hasta duele, que, en cambio, desbarre como desbarra en lo esencial. Cuando le pregunta María Luisa Blanco qué valores reivindica, responde: Cuando palabras como "patria", "honor", "bandera", "religión"..., que nos enseñaban a escribir con mayúsculas, se escriben con minúsculas; cuando los grandes valores y las grandes ideas no valen, ya no hay consuelos. Antes morías e ibas al cielo. Morías por la patria y eras un héroe. Ahora eso ya nadie se lo cree porque es un engaño. ¿Qué ocurre? Que el ser humano necesita algo para consolarse, y ese algo, para mí, es la dignidad, la única virtud que todavía consuela. |
| Apena que alguien tan inteligente como Arturo Pérez-Reverte pueda creer que eso que dice es verdad. Engaño, ¿no será lo que él mantiene? El engañado, ¿no será él, y la vida y la experiencia que, hasta ahora, le han llevado a pensar así de pesimista y desesperanzadamente, ¿no le llevarán en adelante a salir del pesimismo y de la desesperanza y a encontrar el verdadero sentido y significado que la vida, y los valores que nunca caducan, tienen y seguirán teniendo siempre? Yo se lo deseo muy sinceramente, entre otras muchas razones, porque, sin esos valores y esa vivencia, ¿qué es la dignidad a la que él se agarra como a una última ancla salvadora? Hay un momento de la entrevista en la que afirma: Necesito tiempo y serenidad para ordenarlo todo. Sí. Sin duda; y ojalá empiece por ordenar lo principal.
La cruz de la "Dominus Iesus" desde luego, nunca mejor dicho es el título de un artículo que firma en La Vanguardia José Ignacio González Faus, en el que, una vez más, mantiene, inasequible al desaliento, sus más que rancias y desacreditadas tesis. Aunque esta vez, y por fin, reconoce el tono tranquilo y no agresivo de la Declaración, que parece reflejar dice la seguridad del que se halla en posesión de la verdad. Dice que aceptaría casi todo menos lo esencial del Documento de la Congregación para la Doctrina de la Fe. Y se permite señalar lo que el Documento no dice, y, a su modo de ver, debió decir. Sólo hay un pequeño detalle sin importancia: Que entonces sería una declaración de González Faus, y no una Declaración de la Congregación para la Doctrina de la Fe. Lo que propone, además, es bastante pintoresco, y recurre al, para él indiscutible, argumento de autoridad de dos teólogos, uno chino, Choan Seng Song, y otro japonés, Kosuke Koyama, tan conocidos y acreditados como casi todos los de esa lista de 72 que últimamente ha recorrido los habituales despachos de algunas redacciones. No está mal lo de recurrir a los teólogos orientales; por lo de la universalidad de la Iglesia, y por esa maravillosa definición que los orientales hacen cuando dicen que teólogo es el que reza. El cardenal Godfried Danneels, arzobispo de Malinas-Bruselas, ha presentado un libro titulado En plena libertad: seis conversaciones con el cardenal, que reproduce sus conversaciones con seis personalidades católicas belgas. En la que mantiene con el ex Primer Ministro Jean Luc Dehaene, hablan sobre la jubilación de los obispos a los 75 años y el cardenal, según la prensa belga, afirma lo siguiente: La cuestión se planteará fatalmente en estos términos, también para los Papas. No me sorprendería si también el Papa se retirara después del año 2000: Quería llegar al año del Jubileo, pero considero que podría retirarse después. El director de la Sala de Prensa de la Santa Sede, ante esta afirmación del cardenal, ha declarado: Es una opinión personal del cardenal Danneels que no encuentra ninguna confirmación. Gonzalo de Berceo |