RetrocesoA&ONº 231/26-X-2000SumarioDesde la feContinuar
Con ojos ...de mujer
Molly y Adam
La fraternidad es algo grande y en aras de ella se hacen duros sacrificios. Pero el caso de Molly y Adam es diferente. Adam ha sido concebido expresamente para que Molly pueda seguir viviendo. Eso no tiene porque significar desamor para Adam, ni de parte de sus padres ni de su hermanita. Por el contrario, creo que lo amarán más.

Lo terrible de esta historia es el destino de los otros catorce hermanos que han sido concebidos con el mismo fin que Adam pero, al no reunir las condiciones para salvar a Molly, han sido condenados a lo que sus padres han querido evitar a Molly: una muerte prematura. Molly hubiera muerto a los 7 años, víctima de una anemia Franconi. Sus catorce hermanitos han muerto en el tubo de ensayo, víctimas de un proceso de selección genética (aborto) practicada por la ciencia con un rigor hitleriano.

Lo que me parece más horrible de estas formas de reproducción es el desamor que llevan implícito. El que muchos mueran para que uno solo viva. A veces, como Adam, por cuestión de vida o muerte, pero ¿quién nos dice que no habrá casos de índole sentimental?, como ya se están produciendo. En Escocia, unos padres quieren que les ayuden a concebir una niña y no un niño para consolarse de la hija muerta.

¿Se va a convertir la procreación en un producto de consumo? ¿Se podrá elegir el paquete de genes para satisfacer el capricho de tener un hijo con el color de piel y de ojos deseados, desechando los embriones que vienen con ojos negros? Nunca ha sido mayor el desprecio por el ser humano.

Mercedes Gordon