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B. R. M.En la mañana del pasado sábado día 21, monseñor José Vilaplana, obispo de Santander, Presidente de la Comisión de Pastoral Social de la CEE y responsable de la Comisión Pastoral de Sordos, abrió en Madrid la Asamblea Nacional de octubre de la Pastoral del sordo, con una ponencia sobre el sacramento de la Reconciliación, y su especial significado en este Año Jubilar. A continuación, se contaron diferentes experiencias del sacramento de la Penitencia. Tras el almuerzo, los participantes se trasladaron en autobuses hasta el madrileño monasterio de la Encarnación, desde donde partieron en peregrinación hacia la catedral de la Almudena. Allí tenían la posibilidad de confesarse con sacerdotes que conocen el lenguaje de signos. La celebración eucarística jubilar estuvo presidida por monseñor José Vilaplana. Esta celebración se preparó con mucho cariño: Si para nosotros los cantos son la expresión con la que alabamos a Dios, expresión del pueblo al que pertenecemos, para los sordos su forma de expresión propia es a través del mimo como lenguaje visual, dice el Secretario General de la Comisión Pastoral de Sordos, Juan Carlos López de Herrera. A la mañana siguiente, la ponencia versó sobre el sacramento del Matrimonio. Después hubo tiempo para conocer varias experiencias de lo que significa el matrimonio cristiano. Esta Asamblea se cerró con la celebración de la Eucaristía y un almuerzo de todos los asistentes. |
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Entre los objetivos principales de la Pastoral de Sordos, destaca el querer conseguir que en todas las diócesis de España haya una atención especial a los sordos, sobre todo en los momentos de la celebración eucarística, la proclamación de la palabra de Dios, en las confesiones o en la preparación personal para recibir los sacramentos. Esto es, si cabe, más necesario cuando estas personas son además mudas, comenta Juan Carlos.
El objetivo es que, en cada diócesis, haya sacerdotes que puedan emplear el lenguaje de signos para facilitarles, por ejemplo, su participación en la misa. En las iglesias en las que el sacerdote no conoce este lenguaje de signos, se consigue un traductor. Cuando este verano un grupo de jóvenes sordos fueron a su Jubileo en Roma, se llevaron un intérprete especial para poder seguir las palabras que les dirigía el Papa. A principios de los años 70, la amistad que surgió entre varios sacerdotes españoles les llevó a tener un interés especial por querer trabajar con las personas sordas. Querían que estas personas, con su ayuda, se pudieran sentir más acogidas y acompañadas en la fe por la comunidad de la Iglesia. Aunque en las últimas décadas la atención pastoral de este campo se está realizando más a fondo y de un forma más organizada, ya desde finales del siglo pasado las religiosas Franciscanas de la Inmaculada vienen realizando una incalculable labor a través de sus colegios especiales para sordos, presentes en muchas diócesis, y de los que han salido muy bien formados tantos sordos en nuestro país. Por no hablar de esa oculta labor de tantas otras gentes de Dios, como san Vicente Ferrer, que tanto se dedicó a los sordos. En la Conferencia Episcopal este departamento se creó hace cinco años. Durante el año tienen lugar dos Asambleas Nacionales como la celebrada los pasados 21 y 22 de octubre, una en mayo y la otra en octubre, que están abiertas a todos los sordos. Vienen de todas las diócesis de España, como ahora para su Jubileo en la catedral de la Almudena. Con estas asambleas se intercambian experiencias, se anima a las personas que empiezan a asistir, o se prepara el material especial para la formación de los niños en la catequesis. Aunque en algunas diócesis ya se tiene una parroquia especial para los sordos, y estamos presentes en la práctica totalidad de las diócesis españolas, intentamos que en los lugares donde no estamos todavía presentes esté garantizada al menos una mínima atención a estas personas, afirma el Secretario General de la Comisión Pastoral de Sordos. Su revista trimensual Evangelizar quiere llegar al mayor número de personas, y ser un aliento para su fe. Contiene numerosos artículos que surgen de la vida de estas personas, testimonios y, con un lenguaje sencillo, los comentarios del Evangelio de los domingos de los tres próximos meses. Parafreaseando el evangelio de San Lucas: Id y contad a Juan lo que habéis visto y oído: los ciegos ven, los sordos oyen, se anuncia el Evangelio a los pobres, Juan Carlos López comenta cómo su trabajo es otro ejemplo de que el reino de Dios está ya aquí en la tierra, puesto que se está evangelizando en su propia lengua a los pobres de audición. |