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Congreso Internacional, en Murcia, sobre El Magisterio de la Iglesia y las Comunicaciones Sociales
Dos lógicas convergentes
Ha sido un estreno con todas sus mejores galas. La Facultad de Ciencias Sociales y de la Comunicación de la Universidad Católica San Antonio, de Murcia (UCAM), organizó, el pasado fin de semana, el I Congreso Internacional Iglesia y medios de comunicación. El magisterio de la Iglesia. Más de 800 congresistas abarrotaron el Auditorio y Centro de Congresos Región de Murcia para desentrañar, con un nutrido grupo de especialistas, la riqueza de un tesoro escondido de la Iglesia, que nos ayuda a establecer puentes con el mundo de la cultura: su pensamiento sobre la comunicación y sus medios
José Fco. Serrano

Qué mejor inicio del Congreso Internacional que las palabras del director de la Sala de Prensa de la Santa Sede, Joaquín Navarro Valls, con una ponencia sobre Iglesia y sociedad de la comunicación. Para el doctor Navarro Valls, la Iglesia no se siente incómoda en absoluto en ese contexto cultural —el de la sociedad de la comunicación—. Y la razón es que ella misma ha contribuido decisivamente a crear las bases que soportan la sociedad de la comunicación. Concretamente, el periodismo nace y crece en un "humus" cultural hecho de valores cristianos. Un periodismo vigoroso, pero sobre todo libre, puede solamente crecer allí donde una sociedad adopta el concepto de persona humana y lo que de él se deriva, es decir, la dignidad individual, la libertad en cuanto exigencia del ser humano, la tolerancia, y la existencia de derechos humanos de carácter universal.

El director de la Sala de Prensa de la Santa Sede hizo, posteriormente, un minucioso análisis del mapa de la información religiosa en la estructura de medios internacional. A partir de una confrontación de dos lógicas diversas, la de la comunicación de la Iglesia y la de los medios, insistió en que, en el binomio Iglesia/sociedad de la comunicación se ha puesto en ocasiones el acento en la necesidad, por parte de la Iglesia, de "usar" o "servirse" de los medios. Ese acento me ha parecido siempre sospechoso porque tiene, inevitablemente, un sentido instrumental. El problema no es el de utilizar esos medios, sino el de participar en su dinámica. Pero participar en la sociedad de la comunicación requiere, inevitablemente, conocer la estructura semántica de esa sociedad.

Leticia Soberón, del Consejo Pontificio para las Comunicaciones Sociales y coordinadora general de la Red Informática de la Iglesia para América Latina (RIIAL), hizo un recorrido histórico por el magisterio de la Iglesia sobre los medios de comunicación social, que fue completado, en la perspectiva del Concilio Vaticano II, por la intervención del arzobispo emérito de Pamplona, monseñor José María Cirarda, con una amena exposición de las ideas principales del Decreto conciliar Inter mirifica. Después, conferenciaron el padre jesuita José Martínez de Toda, de la Universidad Gregoriana, con una ponencia sobre la teología subyacente en los documentos específicos de la Iglesia sobre las comunicaciones sociales, y el profesor de la Universidad de Salamanca, Enrique Bonete, que desentrañó las aportaciones del documento Ética de las comunicaciones sociales al debate moral contemporáneo.

La conferencia de clausura corrió a cargó del obispo de Sigüenza-Guadalajara y Presidente de la Comisión Episcopal de Medios, de la Conferencia Episcopal Española, monseñor José Sánchez, con una completa intervención sobre la pastoral de las comunicaciones sociales en España. Monseñor José Sánchez declaró que sigue siendo muy importante e irrenunciable la necesaria iluminación que la doctrina de la Iglesia ha de hacer, especialmente en el aspecto ético y moral, de las comunicaciones sociales, máxime cuando en nuestro entorno los medios de comunicación se dejan llevar, con frecuencia, por la nefasta lógica del "todo vale" con tal de conseguir unas audiencias numerosas y grandes beneficios económicos. Las exigencias éticas o morales que la Iglesia está llamada a ofrecer han de ser entendidas no como límites a la libertad de expresión, sino como cauces para realizar una comunicación social a la medida de la dignidad de la persona humana, a la que la Iglesia quiere cooperar con los "mass media" de forma amistosa y positiva.

En el elenco de las líneas de acción de la Comisión Episcopal de Medios figura, como especificó monseñor Sánchez, propiciar la presencia de contenidos religiosos en los medios de comunicación. A este respecto aseguró que la Comisión Episcopal de Medios de Comunicación ha tenido un papel más activo en relación con los medios de titularidad pública, especialmente los pertenecientes al Ente Público Radiotelevisión Española (RTVE), ya que con respecto a la Cadena COPE, emisoras de radio de la que es accionista mayoritaria la Conferencia Episcopal Española, la Comisión Episcopal de Medios de Comunicación Social no tiene asignado ningún cometido ejecutivo, salvo el asesoramiento para que sea respetado y difundido de manera integral en la programación el Ideario cristiano de la Cadena. No obstante, la CEMCS no ha dejado de señalar en las instancias eclesiales oportunas la necesidad de que la Cadena COPE sea aprovechada mucho más en la acción evangelizadora de la Iglesia en España.

Una nueva Universidad Católica, quizá ya no tan nueva después de los frutos de este Congreso, que ha aportado un nuevo pensamiento sobre las apasionantes relaciones entre la Iglesia y la Comunicación. Dos términos de un binomio difícilmente separable.