RetrocesoA&ONº 224/7-IX-2000SumarioContraportadaContinuar
8 de septiembre: Fiesta de la Natividad de Nuestra Señora
Cielos y tierra se alegran
Si en brazos de Dios nacéis,
¿quién sois, niña soberana,
que para casa tan pobre
arecéis muy rica Infanta?

Cielos y tierra se alegran,
cuando nacéis, Virgen santa;
por su hija el Padre Eterno,
por quien se goza y se agrada.

El Hijo, viendo a su Madre
tan buena, que de llamarla
su Madre no se desprecie,
ni de entrar en sus entrañas.

El Espíritu divino,
de ver la Esposa que ama,
de suerte que ya comienza
a cubrirla con sus alas.

Los ángeles, por su Reina;
los cielos, por su luz clara;
el sol, por su hermosa frente;
y la luna, por sus plantas.

Los hombres, por su remedio,
porque hasta vuestra mañana
no podía el sol salir
y en oscura noche estaban.

Según esto, vos nacéis
para ser vara en las aguas,
torre fuerte en los peligros,
y en el diluvio, arco y arca.

Pues vengáis a vuestra aldea,
María llena de gracia,
muchas veces en buen hora,
día que nacéis con tantas.

Lope de Vega

Concede, Señor, a tus hijos el don de tu gracia, para que, cuantos hemos recibido las primicias de la salvación por la maternidad de la Virgen María, consigamos aumento de paz en la fiesta de su nacimiento