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Al reanudar, tras el paréntesis veraniego, nuestra gratísima cita con los lectores el jueves de cada semana, de la mano amiga de ABC, saludamos a todos y cada uno, y nos ponemos de nuevo a su servicio.
Alfa y Omega inicia su sexto año consecutivo de ilusionada andadura y de presencia en los kioskos, y tiende su mano, con esperanzada responsabilidad, a la comunidad eclesial y a la sociedad española para seguir ofreciendo una mirada atenta, desde la fe católica, a la vida y a la realidad de cada día. En este primer número, después de las vacaciones de agosto, era obligado y de justicia dedicar nuestras páginas de portada al don inmenso que ha sido, para toda la Humanidad, la celebración del Jubileo de los Jóvenes, el acontecimiento sin duda de mayor relieve en este Año Santo Jubilar 2000, que ha puesto en evidencia, de modo admirable, dónde está la esperanza del mundo: no en una juventud cualquiera, sino en la representada en ese anciano venido de un país lejano, con una capacidad de convocatoria que a todos deja atónitos, y que pocos aciertan a explicar. El mismo Juan Pablo II lo explicó con suma sencillez, cuando preguntaba a los jóvenes: ¿Qué habéis venido a buscar?, e inmediatamente precisaba desvelando su secreto, que es el secreto de la Iglesia por tanto, también el que ha sido y sigue siendo raíz de este semanario, el secreto de la vida entera: ¿A Quién habéis venido a buscar? Es Él, Jesucristo, el Camino, la Verdad y la Vida, Aquel en quien todo y en primerísimo lugar tú y yo, querido lector, cada uno de los seres humanos, creados por Él a su imagen y semejanza tiene su consistencia. Él sigue vivo, porque actúa, de un modo que ninguna explicación meramente humana es capaz de satisfacer. Iniciamos este curso con el mismo espíritu de nuestros comienzos, que trata de mostrar que la fe como han dejado bien patente los dos millones de jóvenes de los cinco continentes reunidos en Roma junto a Juan Pablo II no se reduce a la intimidad de la conciencia, sino que tiene que ver con todo en la vida; y lo iniciamos también con algunas novedades: en primer lugar, nos presentamos con un nuevo look: nuestro Director de Arte, Francisco Flores, ha preparado con esmero un nuevo diseño de nuestro semanario, más actual y sugestivo. Incorporamos dos nuevas secciones: una en la que prestigiosas firmas femeninas van a comentar la actualidad de cada semana desde la fe y, como dice el título de la nueva sección, Con ojos de mujer; y próximamente ofreceremos una página para glosar lo visto, oído y leído durante la semana. La ampliación de nuestra distribución, desde la Comunidad de Madrid, a las ediciones de ABC en toda España ha significado un gran paso que ha hecho indispensable, entre otras reestructuraciones, un nuevo departamento en nuestro semanario: una Secretaría de Redacción. Advertimos con gozo una extraordinaria acogida y una creciente sintonía que, expresamente, queremos agradecer a nuestros lectores desde estas líneas, en la apertura del nuevo curso. Nos satisface especialmente la acogida que han tenido las páginas dedicadas a los niños, por lo que, de momento, nuestro Pequealfa aparecerá, en lugar de una vez al mes, quincenalmente. Esta acogida desde toda España, así como la de cuantos nos siguen cada vez más por Internet, obliga, compromete y exige. En la misma línea de responsable profesionalidad y de sencillo, pero riguroso, servicio, que nos ha caracterizado desde nuestros comienzos, nos disponemos a responder del mejor modo que sepamos a tan honrosa exigencia, acrecentada sin duda, al cruzar los umbrales del tercer milenio cristiano, y al mismo tiempo, precisamente con la Gracia que a manos llenas recibimos en este Año Jubilar, colmada de esperanza. Es la esperanza que el Papa acaba de contagiar de un modo extraordinario a los jóvenes, a los dos millones congregados en Roma, y también a los que no han tenido la oportunidad de estar allí físicamente presentes, incluidos los cargados de años..., y de la mejor de las juventudes, ésa de la que da testimonio impresionante Juan Pablo II. |