A nadie le gusta ir al médico a que le pongan una vacuna, pero lo cierto es que ese
mal trago que pasamos nos ahorra muchos días en la cama, con fiebre y muy, muy malitos. Es cierto, protestamos y protestamos, porque sólo con pensar en aquella aguja... uf! Pero la verdad es que somos muy afortunados, y si no lo creéis, seguid leyendo...
Cada día mueren 30.000 niños pequeños por enfermedades que pueden prevenirse. Al minuto, 6 personas de menos de 25 años resultan infectadas con el VIH, lo que todos conocemos por el sida. ¿Verdad que son cifras escalofriantes? Las vacunas hoy en día salvan la vida a millones de niños, y muchos hombres y mujeres que hoy andan por la calle tan lozanos seguramente se encuentran así de bien porque han podido evitar enfermedades muy graves gracias a las vacunas.
Aún no tenemos muchos medios para luchar contra el sida, pero a los niños que tan fácilmente se contagian en el tercer mundo, sí que se les puede dar información para que puedan evitar el contagio. Es bueno que sepamos que ocurren estas tragedias, porque, aunque parezca mentira, desde nuestras casas siempre podemos hacer algo, como aportar nuestra pequeña ayuda a las congregaciones que tengan misioneros en el tercer mundo, etc. Así podrán obtener fondos para que más niños puedan vacunarse y no tengan que pasar enfermedades que ya tendrían que haber desaparecido.