RetrocesoA&ONº 224/7-IX-2000SumarioEspañaContinuar
La Fundación San Pablo-CEU lanza el proyecto Universitas senioribus
Aprender a partir de los 50
En qué consiste exactamente el proyecto Universitas senioribus?

Se trata de una iniciativa pensada para personas mayores de 50 años que tengan un nivel cultural medio-alto, una formación por lo menos equivalente al bachillerato superior. Esto se debe a que, en Madrid, existen muchos proyectos para personas mayores, pero orientados a todo tipo de personas, independientemente de la formación que tengan; en cambio nosotros nos dimos cuenta de que existe un grupo bastante amplio de licenciados jubilados para quienes ese nivel se queda corto. Por ello la Fundación San Pablo-CEU, institución sin ánimo de lucro, ha pensado en ellos al ofrecer un nivel más alto de carácter universitario.

¿Qué tipo de formación pretende impartir?

No se trata sólo de impartir conocimientos, aunque éstos sean amplios, sino también de trabajar con el grupo; es decir, propiciar que los alumnos se reúnan por áreas de interés, para que vayan realizando trabajos de investigación, etc. Tenemos programadas materias muy amplias, distribuidas en tres áreas: materias de carácter básico, orientadas al conocimiento de la persona (Psicología de la madurez, Teología, Medicina, Derecho y Economía, Antropología, etc.); materias de carácter monográfico (el Teatro español, la Robótica, Madrid y su historia, etc.); y materias de tipo instrumental (Informática, Internet, Cineforum, etc.) Eso es lo previsto para este primer año; para los otros dos cursos tenemos pensado impartir materias de la máxima actualidad, como la Unión Europea, el Genoma Humano, la Conquista del Espacio, etc., así como otras de tipo cultural, como visitas a museos, etc.

Lo que diferencia a esta iniciativa de otras es que, al estar dirigida a alumnos con alto nivel de cualificación y experiencia, lo que se fomenta es animarles a compartir sus experiencias y a que no olviden lo que han aprendido.

¿Se prevé conceder algún tipo de titulación?

En principio, no; quizás algún tipo de diploma. Pero es que las personas que optan a estos cursos no exigen una titulación, porque generalmente ya están fuera del mundo laboral. Se trata de dar una formación universitaria, pero sin estar sometido a la presión de unos exámenes: aprender por amor al conocimiento.

¿Cree usted que a ciertas edades quedan aún ganas de aprender, en lugar de estar tranquilo en casa, con la familia?

Por supuesto, y la prueba es que nuestra iniciativa ha tenido bastante éxito: ya sólo quedan unas veinte plazas libres para el próximo curso. Nos encontramos con un fenómeno muy generalizado: muchas grandes empresas están prejubilando a algunos trabajadores a los 50 años, entre ellos personas de cualificación altísima, que no quieren abdicar de su afán de formación y de superación personal. Es cierto que la formación ha cambiado desde la época en que muchos de ellos estudiaban, y que eso crea algunas dificultades; pero puedo decir que les he observado un gran interés de ponerse al día: las asignaturas más demandadas son las de Informática e Internet, curiosamente.

Según un cierto mito de nuestro siglo, la tecnología nos traería más tiempo para el ocio. ¿Estamos llegando a este estadio?

Sin duda. Pero el ocio que se demanda es aquel que permita a la persona seguir siendo útil. Cada vez disponemos de más tiempo libre, pero tenemos que educarnos para saber aprovechar ese tiempo. Muchas veces unimos la utilidad de la persona a su trabajo, y no a su vida o a su aporte social. Pero es un concepto que ya está cambiando.