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Para ayudar a los separados y divorciados
A finales de 1991se reunían por primera vez, y prácticamente sin conocerse, cinco personas en el convento de los dominicos de la calle Bailén de Barcelona. Un dominico, el padre Jordán Gallego, iniciaba así lo que luego se ha convertido en una eficaz Asociación cristiana de personas separadas y divorciadas (ACRISDI) (Tels. 93 232 34 82 y 93 231 48 07). Su tarea consiste en acoger y ayudar a personas que sufren las consecuencias de matrimonios rotos, y su filosofía se basa en la moral cristiana, aplicada a la acogida y ayuda a los socios en sus problemas desde la perspectiva de la fe. Pretende motivar el sentido de la vida desde una voluntad de cambio y de esperanza, en las circunstancias personales de cada uno de sus miembros. En España, desde 1981, fecha de la Ley del divorcio, hasta hoy, el número total de rupturas matrimoniales supera el millón, y se calcula que las separaciones sin registrar serán otro medio millón más. Los problemas de todo tipo, personales y sociales y fundamentalmente familiares, que ello provoca es fácilmente imaginable.