RetrocesoA&ONº 224/7-IX-2000SumarioRaícesContinuar
La gran muestra Bimillennario di Cristo entra en su recta final
Los evangelios de los pueblos
Tres muestras, dos sobre las Sagradas Escrituras y una sobre la Virgen, cierran el Bimillennario di Cristo, este proyecto monumental llevado a cabo por el Vaticano, en colaboración con otras entidades culturales y con el Estado italiano, que desde 1994 reúne en la Biblioteca Vaticana, en Florencia y en la Abadía de Montecassino, valiosos fondos artísticos y documentales de la historia cristiana. Las ilustraciones que traemos a estas páginas pertenecen a la muestra Los evangelios de los pueblos, que puede admirarse en el Salone dei Cento de la Cancillería Vaticana
La presente edición de esta gigantesca exposición sobre los veinte siglos de cristianismo, consiste en una gran recopilación de textos sagrados del Nuevo Testamento, sobre todo evangelios, en diferentes idiomas y épocas. Reúne una importante colección de amanuenses e incunables, la mayoría provenientes de los fondos de la Biblioteca Vaticana, aunque también de otras bibliotecas europeas que han colaborado con el proyecto.

La exposición está dividida en cinco secciones: la primera, bajo el título Codices antiquissimi, reúne importantes hallazgos arqueológicos: los textos más antiguos y cercanos a los originales griegos de los evangelios. Destacan un papiro del siglo III, y el Codex Vaticanus, del siglo IV.

La segunda sección, Las antiguas traducciones, recoge las más antiguas versiones de los evangelios en los diversos idiomas de Europa, entre los que destacan la primera versión latina y las antiguas versiones de los textos sagrados en las lenguas del antiguo Oriente cristiano (copto, armenio, siríaco, etc.)

La tercera sección, con el título Oriente y Occidente en el umbral del tercer milenio, explora el inmenso legado artístico que las dos tradiciones artísticas más representativas del cristianismo, la bizantina y la occidental, han plasmado a lo largo de los siglos en las copias miniadas de los textos sagrados, especialmente entre los siglos IX y XII, entre los que destacan el Codex Cavensis, visigótico, o los evangelios de Lorsch, de la época carolingia.

En la cuarta sección, Entre identidades lingüísticas y tradiciones figurativas, el punto de enfoque es la multiplicidad de sistematizaciones de los textos sagrados dependiendo del ámbito cultural al que pertenecen. En Occidente, la partición de los textos y la organización de los comentarios magisteriales se hace con criterios mucho más sistemáticos, que contrastan con la refinación y vivacidad de las formas orientales.

La quinta sección, por último, bajo el título Libros impresos y permanencias manuscritas, se abre, como era de esperar, con la Biblia de Gutenberg, la primera obra que la imprenta dio a la historia de la Humanidad, y recoge significativos ejemplares de ediciones latinas, griegas, eslavas, orientales, y de ediciones de las diversas lenguas modernas europeas, aparecidas a partir del siglo XV, que conviven aún con preciosos ejemplares amanuenses, especialmente en ciertas tradiciones orientales.

La antigua tradición cristiana del copista se convierte así, pues, en un testigo de excepción de la centralidad de la transmisión de lo sagrado en la cultura y en las expresiones artísticas; centralidad que, en cierto modo, empezó a verse relegada con la aparición de los nuevos recursos técnicos en Occidente, en una deriva que acabó, por así decirlo, con una cierta unidad con la sensibilidad y tradición orientales que hoy parece tan necesario recuperar.

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