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¿Qué es lo que más le está impresionando de estos días?
Impresiona la fuerza de convocatoria del Santo Padre. La Jornada de la Juventud nos ha dado a todos la esperanza de saber que, cuando convocas a los jóvenes a una cosa seria y bien organizada, ellos responden. Con estas convocatorias los jóvenes no sólo se van conociendo entre ellos, sino que van viendo cómo es posible la evangelización. Experimentan que no están solos, que son muchos, y que, si realmente quieren empeñarse, pueden conseguir muchas más cosas. Eso va calando en los jóvenes y se genera una esperanza. ¿Cómo vivió personalmente el haber presidido la celebración eucarística en el Circo Massimo el pasado 17 de agosto? Parecía cómo si aquella semilla de los mártires fuera la misma que había hecho brotar a esta juventud que estaba con un testimonio tan abiertamente sacrificado. En la misma Eucaristía como sacrificio, ellos estaban presentando también su sacrificio personal. En medio de esa multitud se hizo un silencio abrumador en el momento en el que levanté la Sagrada Forma, haciendo la Cruz. El sitio estaba muy bien escogido para hacer memoria de los mártires, algo que el Santo Padre ha querido. En estos momentos de dificultades a la hora de profesar la fe, debido también a la cultura envolvente, hay que saber que mayores dificultades tuvieron ellos. |
| ¿Cómo ve el itinerario de estas Jornadas Mundiales de la Juventud?
La espiritualidad va siendo cada vez más profunda. Al final ha ido calando que la meta es una, Cristo. Cuando solamente es una movida, y no se da este encuentro en el marco de la Palabra, se queda en un encuentro tan vacío, que al final casi no merece la pena. El joven ha ido captando la espiritualidad que se le ofrecía. Era impresionante el silencio durante el Via Crucis, o en las confesiones. ¿Es ésta la verdadera juventud, que busca algo, y no la que nos venden los medios de comunicación? Sí. Acertó el Papa con la pregunta que nos hizo a todos: ¿Qué habéis venido a buscar? Esta pregunta les puso a todos en actitud de decir: ¿Qué van a ser para mí estos días? La respuesta: Jesucristo es el que buscáis, pero Jesucristo sale a vuestro encuentro y a Dios lo encuentra el que lo busca. Fue muy interesante el testimonio personal de lo que había significado en su vida, desde niño, creer en Jesucristo. Tenían sus palabras un tono de confidencia contagiosa. Muchos creían que el Papa no llegaría a esa cita, y sin embargo Tras haber estado tan cerca de Juan Pablo II, ¿cómo le ha visto? Con una claridad y con una fuerza que parecía tener delante al Papa de hace 15 años. Impresiona el esfuerzo que hace. Su liderazgo espiritual hace que el Papa sea también consciente de que, lo que tiene delante, le está exigiendo el poner todo su esfuerzo para poder responder adecuadamente a lo que esperan de él: una Palabra que motive, entusiasme y conforte. El Papa se crece delante de la gente. No porque sea algo estudiado, sino que le nace del mismo deseo que tiene de comunicar y de transmitir lo que lleva dentro: la fe en Jesucristo; y del querer hacer que los demás, viviendo esa fe, puedan ser capaces de vivir un mundo mejor. El Papa siempre muestra cómo la fe tiene que ser operativa, solidaria, y comprometida con los demás, rompiendo las barreras de la incredulidad de los otros. Tiene un entusiasmo y una esperanza en que la fe puede hacer realmente ese cambio en la persona, que él mismo se enardece y crece. En Valencia tienen la suerte de albergar la extensión nacional del Instituto Juan Pablo II sobre la Familia, de la Universidad Lateranense... Sí. Se trabaja en una pastoral familiar en defensa de la familia, en todos sus aspectos y etapas, preocupándose por las políticas familiares, y evitando las leyes que han querido equiparar la familia con cualquiera de las uniones vivenciales. También con motivo del aborto, hubo un movimiento de firmas. En estos momentos queremos hacer una especie de red de 5 centros de mediación familiar. Es una sugerencia del Consejo de Europa, y hemos logrado preparar un Máster para ir capacitando personas que, realmente, puedan ejercer esta tarea de mediadores familiares. También este curso empezará un Instituto de Derecho Canónico, que depende también del Laterano, con el fin de poder preparar a seglares para los conflictos matrimoniales, y para que los sacerdotes y laicos que quieran logren el mejor conocimiento de la norma canónica. Benjamín R. Manzanares |