RetrocesoA&ONº 225/14-IX-2000SumarioMundoContinuar
Inglaterra y Estados Unidos autorizan la clonación con fines terapéuticos, con el rechazo de Europa
La clonación humana no es necesaria para producir órganos
No por previsible menos temido: el primer paso hacia la clonación humana fue dado en este verano, con la consiguiente condena de la Santa Sede y el rechazo de gran parte de la comunidad científica internacional. Estados Unidos e Inglaterra han abierto ya la veda a esta polémica técnica. Sin embargo, según los científicos, la clonación con fines terapéuticos no es necesaria: existen otras técnicas para producir órganos que no atentan contra el embrión, y que están avaladas por serios trabajos de investigación
El Parlamento Europeo aprobó el pasado jueves un documento sin carácter vinculante, presentado por el Partido Popular Europeo, los Verdes y otros grupos, en el que se exige al Gobierno de Blair que dé marcha atrás en el proyecto de la clonación con fines terapéuticos. Una victoria de mínimos: tan sólo siete votos marcan la diferencia que condena este primer paso efectuado por Gran Bretaña.

El 16 de agosto, el Gobierno británico anunciaba la autorización de la clonación humana con fines terapéuticos y de experimentación (prohibiendo rigurosamente la reproductiva), que ya estaba prevista en la Human Fertilisation and Embriology Act de 1990, y que deberá ser ratificada por el Parlamento de este país. Esto ha ocurrido, a pesar de que esta decisión viola el Convenio Europeo de Bioética firmado en Oviedo por el mismo Gobierno inglés. La reacción, entre otros, del Comité italiano de bioética, por boca de su presidente Giovanni Berlinguer, fue contundente: Se trata de un golpe grave a la concepción moral de Europa. A pesar de las reacciones poco favorables, justo una semana después, el 23 de agosto, la Administración Clinton autorizaba por primera vez el uso de fondos públicos para la experimentación con embriones, aunque manteniendo la prohibición de la clonación. Según muchos de sus rivales políticos, el Presidente aprovechó las vacaciones del Congreso para aprobar esta polémica directiva, contra la legislación ya aprobada por el Parlamento norteamericano.

El proyecto científico que se debate es la utilización de células estaminales, o células madre, que son las que guían el desarrollo del embrión en los primeros estadios de su desarrollo, para separarlas, manipularlas y hacer que produzcan tejidos humanos en lugar de seres completos. El problema ético es que, para lograr separar esas células (técnica conocida como gemelación o splitting), es necesario manipular y destruir al embrión. La iniciativa americana es más tímida que la inglesa, que permitiría cualquier tipo de manipulación —incluída la clonación de embriones— para asegurar el éxito de la técnica.

VIAS ALTERNATIVAS

Sin embargo, no es necesario recurrir a la gemelación de las células estaminales embrionarias, ya que éstas están presentes en grandes cantidades en la placenta y el cordón umbilical en el momento del parto. A esta técnica aludió expresamente el propio Juan Pablo II en su discurso ante el reciente XVIII Congreso Internacional de Trasplantes. Se trata de una vía alternativa —afirma al diario Avvenire el profesor Alberto Oliveiro, de la Universidad La Sapienza, de Roma— que está siendo cada vez más utilizada en grandes sectores del mundo de la investigación. Se trata de aislar esas células y cultivarlas para fabricar tejidos y órganos. Es un itinerario más largo, que aún es necesario investigar, pero que podría dejar contentos a todos, y que además son de facilísimo acceso. En este sentido, el Instituto de Ginecología de la Universidad Católica ha lanzado la propuesta de profundizar en esta alternativa, utilizando para ello técnicas de criopreservación de células, que ya se utilizan hoy para el tratamiento de tumores, en su reciente congreso The early human life, que acaba de celebrarse en Roma.

Sobre la clonación humana se manifestaba también monseñor Elio Sgreccia, Vicepresidente de la Academia Pontificia para la Vida, ante los micrófonos de Radio Vaticano: La decisión de la Administración Clinton de financiar la experimentación con embriones humanos se debe a las presiones de la industria que quiere comercializar el material humano (en referencia a los bancos de embriones sobrantes de la fecundación in vitro). Esto nos hace considerar con claridad que existen intereses comerciales. Si se puede alcanzar la salud del hombre por otros caminos, ¿por qué no tratar de recorrerlos?

De hecho, la respuesta condenatoria de la Santa Sede ante las iniciativas inglesa y estadounidense ha sido fulminante: la primera respuesta llegaba en las páginas de L’Osservatore Romano. El 24 de agosto, la Academia Pontificia para la Vida publicaba un documento sobre el tema, y el propio Juan Pablo II se refirió a ello en su mensaje para la Jornada Mundial del Enfermo del 27 de agosto.