RetrocesoA&ONº 227/28-IX-2000SumarioUsted tiene la palabraContinuar
CARTAS
SOBRE PÍO IX

Durante su pontificado se establecieron dos pilares sin los cuales sería inimaginable el catolicismo actual: uno, la proclamación como dogma de fe (en 1854) de que la Santísima Virgen María ha permanecido exenta de pecado original desde el primer instante de su concepción. Esto bastaría, creo, para hacerle acreedor al recuerdo y gratitud del pueblo español; dos, el dogma de la infalibilidad del Papa.

Algunos listos dicen que el Papa se declaró a sí mismo infalible. Atribuir a Pío IX tal soberbia y falta de sentido común, dada su talla intelectual, no es una injuria; se queda en simple estupidez. Pero, por muy ignorantes que sean, no pueden ignorar que el dogma fue definido por el Concilio ecuménico Vaticano I, con 747 obispos y consultores (18-7-1870); por cierto, que la declaración de infalibilidad fue votada afirmativamente por todos los obispos españoles y de América del Sur; y no trajo beneficio alguno material para la Iglesia, al contrario, propició la excisión de los que no lo admitieron, que se denominaron a sí mismos viejos católicos, con núcleo principal en Utrecht.

Pero aunque no se hubieran producido estos dos pilares de la fe, la estatura moral de Pío IX seguiría siendo gigantesca. Restableció la jerarquía eclesiástica en Inglaterra, donde hacía 300 años que no se había tolerado ningún obispo católico. Lo mismo hizo en Holanda; se puede decir que refundó la Iglesia en esos países. Sostuvo una tenaz contienda con Bismarck y su famosa kulturkampf, consiguiendo que se derogaran las leyes en Prusia, Hesse y Baden, que convertían a los católicos en ciudadanos de segunda clase. Y dio un gran paso en el establecimiento del catolicismo en Japón.

Estos últimos días se ha escrito mucho acerca de su condena de los errores de la época y la defensa del poder temporal en los Estados pontificios. Esta algarabía merece poco espacio. Condenó los errores que afectaban a la religión porque venía obligado a ello; para eso estaba. Y respecto al poder temporal, tenía que defender un legado más que milenario, que no era de él, sino de sus predecesores hasta tiempos de Carlomagno.

En algunas iglesias he oído predicar sobre Juan XXIII. Pero de Pío IX, el silencio más sepulcral. Hay silencios injuriosos. ¿O estoy equivocado?

Ceferino Cuadrado. Zamora

REVISTAS FEMENINAS


Observo que revistas femeninas de gran difusión han empezado a incluir entre sus secciones (belleza, salud, trabajo...) un apartado de esoterismo, dedidado a su dimesión espiritual. No busquen allí —ni en la sección sexo— ni un atisbo de cultura cristiana. En un rápido repaso puedo reseñar: filosofía budista, biografía de Buda, astrología, yoga tántrico, espiritismo, conjuros varios y rituales para ganar los favores de la diosa Venus-Isis y el dios Sol-Ra.

Apuestan fuerte por sustituir la religión todavía mayoritaria en nuestro país con ese sincretismo new age y a la carta, laxista, intimista, relativista, descomprometido, antiprofético, que tan bien casa con un tipo tal de sociedad. La mujer moderna, liberada, sin tabúes ni complejos propugnada como modelo ideal por tantas publicaciones será, ante todo, una madre ya no susceptible de transmitir una fe, una forma de vida y un modelo familiar cristiano; que romperá con sus predecesoras, a las que imagina sumidas en la tiniebla medieval y la sumisión de cuidar y servir a los demás, mientras que ella ha visto la luz del bienestar consumista ilimitado, del vivir sobre todo para sí misma, sin la coerción de códigos religiosos o morales.

Antonio-Pedro Puyol Feliu. Barcelona

ESPAÑA, EN CABEZA DEL CONSUMO DE DROGAS Y A LA COLA EN SANIDAD


Un informe de la Unión Europea: Cifras clave sobre la salud 2000, publicado por Eurostat, afirma que España es el país europeo donde se consume más cocaína, el segundo en cannabis y éxtasis, y el tercero en anfetaminas: el 3,3% de los españoles en edad adulta (entre 15 y 64 años) frecuenta la cocaína. Sólo el Reino Unido, Dinamarca y Holanda se acercan a los niveles españoles de consumo de drogas. Las cifras de Eurostat presentan un panorama alarmante. En la franja de edad de 15-16 años, casi uno de cada cinco españoles ha probado alguna vez el cannabis. La implantación de las drogas también es fuerte entre los jóvenes adultos, de entre 15 y 34 años. Según una encuesta del centro europeo de observación de las drogas, el 31,8% de los españoles de esta edad consume cannabis. Aunque en una proporción sensiblemente menor que en el caso del cannabis, los jóvenes españoles son, después de los griegos, los primeros consumidores de cocaína.

El informe, el primero de este tipo en un ámbito europeo, pretende estudiar con microscopio la salud de los ciudadanos europeos. Presenta una imagen clara de las disparidades nacionales que aún existen en el seno de la UE. España es, por ejemplo, el país que menos gasta en sanidad pública después de Italia, Portugal y Grecia; es el tercer país de la UE con menos cirujanos respecto a su población, aunque de modo general es uno de los países con mayor número de médicos. Sin embargo, es también el que proporcionalmente dispone de menos camas hospitalarias: 395 por cada cien mil habitantes, y de menos personal empleado en el sector sanitario y social. España es también el país en el que menos se frecuentan los hospitales. Uno de cada diez españoles, según las cifras, pasó en 1996 una noche en el hospital.

Francisco de Juan. Comité independiente antisida