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La enseñanza concertada católica quiere ofrecer a la sociedad un servicio educativo de calidad, que es valorado positivamente por la sociedad. Esta calidad entienden en FERE consiste en ofrecer una formación integral, un proyecto de educación en valores que se intentan transmitir, por la variada oferta escolar y extraescolar, por la dedicación de los más de setenta y tres mil profesores. Todos estos elementos hacen que la demanda de este tipo de enseñanza sea siempre mayor que la oferta de puestos escolares disponibles. En la mayor parte de los centros han tenido que colocar el cartel de no hay localidades, y muchos alumnos se han quedado fuera.Pero piensan que el sistema educativo debe ser mejorado. En la Formación Profesional, por ejemplo, don Ángel Astorgano pide que se desarrolle todo lo que ya está en la LOGSE, ya que la Formación Profesional no se puede estancar, pues van cambiando las necesidades de la sociedad, y propone una revisión de los currículos de los Ciclos por ejemplo, incluir informática e idioma, en todos- y el desarrollo del paso del ciclo medio al superior. Sobre los programas de Garantía Social, para los alumnos que no han superado la ESO, el Secretario General de FERE pide una mayor generalización de dichos programas, y potenciarlos vinculándolos más a los centros de Secundaria. Los responsables de FERE quieren que se avance en la autonomía de los centros, ahondando así en lo que contempla la misma LOGSE. Esta autonomía debe abarcar, en palabras de Emilio Díaz asesor jurídico de FERE, la autonomía en la organización de tiempos escolares, como horarios, jornada y calendario; autonomía de proyecto, oferta educativa, actividades complementarias y autonomía de gestión en lo que se refiere a la dotación de equipos educativos y la financiación de los Centros. |
| Otra de las prioridades, para el Secretario General de FERE, es conseguir la concertación en el tramo de edad de 3 a 6 años. Los padres que desean este tipo de enseñanza para sus hijos en un centro católico deben costearla de su propio bolsillo, añadiéndose el problema de continuidad en el mismo colegio cuando los alumnos pasan a Primaria. Además, hay que tener en cuenta que la situación es muy dispar según las Autonomías; en algunas Valencia, País Vasco, Navarra, está financiada, y en otras la situación es más seria y añaden desde FERE los políticos deben valorar la demanda social de este tipo de enseñanza en nuestros centros.
La escuela concertada católica quiere seguir colaborando con las familias en la tarea de la educación de sus hijos. Desarrollando un proyecto educativo propio, ofreciendo una visión cristiana de la vida y de la persona, la escuela católica ha dado el pistoletazo de salida para un nuevo curso. LA ONU EN LAVAPIÉS
Lavapiés es uno de los barrios del centro de Madrid. Aquí se concentra un número elevado de los inmigrantes que llegan a la Capital. Por sus calles, uno puede encontrarse con africanos, asiáticos, sudamericanos. Y niños, muchos niños. Algunos de ellos van a clase al colegio San Alfonso, de las Hijas de la Caridad. Está en el centro del barrio, y allí conviven chavales de distintas razas, lengua y religión. La directora, sor María Pilar, se refiere a alguna clase como la ONU, por la presencia de chicos de tantas nacionalidades, pero está contenta, a pesar del trabajo que ello comporta. En el colegio tienen que hacer varios grupos para poder atender a estos alumnos. Hacer el horario no es una tarea fácil para sor María Victoria, la directora pedagógica. Tiene que tener en cuenta que muchos de los alumnos, independientemente de la edad, no conocen el español y tienen que pasar por las clases de castellanización ocho horas semanales. Durante algunas horas, los alumnos que más lo necesitan salen del aula de referencia para seguir programas de refuerzo en las áreas correspondientes. Hay seis profesores dedicados a la atención de las minorías étnicas. sor María Pilar da clase de Religión a los mayores; además de católicos, hay de otras confesiones cristianas, musulmanes, budistas. Las Hijas de la Caridad les piden a todos respeto hacia los demás, y organizan actividades donde aprenden a convivir, a ver que la diversidad no es un problema. No tenemos más problemas de disciplina dicen las responsables del centro que en otros colegios, tal vez sea porque se dan cuenta de que los queremos. Los 150 extranjeros del colegio San Alfonso son una parte de los 5.194 inmigrantes escolarizados en colegios de religiosos de la zona Madrid-Centro, que suponen el 32% de los alumnos de ese colectivo escolarizados en la Comunidad de Madrid (en esta Comunidad la enseñanza concertada acoge al 40% de la población escolar). La integración, además de un precepto en la ley de educación, es una opción de los centros concertados católicos para atender a todos. Estos centros están haciendo un esfuerzo, y quieren seguir haciéndolo, de abrir sus puertas a las minorías étnicas, a los alumnos con necesidades educativas especiales. Francisco Javier Valiente |