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La espiral de violencia terrorista que sufrimos durante los últimos meses ha llegado también a Cataluña y ha costado la vida del concejal del Ayuntamiento de Sant Adriá del Besós, don José Luis Casado. El cardenal Carles, arzobispo de Barcelona, manifestó:
En estos momentos, reitero la condena de esta escalada de muerte y violencia a todas luces injustificable. En nombre de Dios pedimos a los terroristas que cesen de derramar la sangre de sus hermanos y se arrepientan, que escuchen el llanto de los huérfanos y de las viudas y el clamor unánime de toda la sociedad, que exige el final inmediato de la violencia ciega, que desprecia la dignidad sagrada de la persona humana y de la vida. Conscientes del valor misterioso pero real de la oración, encomendamos a las víctimas y a sus familias, y pedimos a todas las comunidades cristianas que eleven al Señor oraciones públicas y privadas por la conversión de quienes, de una u otra forma, son autores o colaboradores de estos hechos terroristas, y que Dios nos conceda la convivencia en la paz y el respeto a los derechos humanos Este vil y cruel asesinato ha sido condenado por el cardenal arzobispo de Madrid y sus obispos auxiliares con estas palabras: Manifestamos nuestro rechazo y condena sin paliativos por el cruel asesinato perpetrado en Sant Adriá de Besós. Cada nuevo atentado supone una violación del derecho sagrado a la vida y un ultraje a la dignidad de la persona humana, que ha sido hecha a imagen y semejanza del Creador. Rogamos a Dios por el eterno descanso de la víctima y por el fin del terrorismo, que sólo conduce a la destrucción del ser humano, por su mujer e hijos, padres, familiares, amigos y seres queridos. Recordamos, en estos momentos de consternación, que hoy el terrorismo está manifestando un grado de pecado altísimo. Se está matando al hombre y se le está despreciando radicalmente. El terrorismo es un "No" total a Dios y a lo más fundamental de la dignidad de la persona humana. Por eso, exhortamos a todos los creyentes que pidan al único Señor de la Vida por la conversión de quienes tan criminalmente la suprimen, para que cese la violencia, para que haya un cambio en la conciencia y en el corazón del hombre, una verdadera conversión de quienes siembran y apoyan esta barbarie criminal. Y, también, para que haya un sentimiento de respeto al ser humano dentro de la sociedad, y una conversión de actitudes que promueva la convivencia y la paz social. |