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HABLA EL PAPA

Una Carta europea de Derechos

La salvaguardia de los derechos del hombre forma parte de las exigencias irrenunciables del bien común. La Unión Europea se ha comprometido en la dura tarea de redactar una Carta de los derechos fundamentales.

Estas declaraciones delimitan, en cierto sentido, el dominio intocable que no debe ser sometido a los juegos de los poderes humanos. Es más, el poder reconoce que está constituido para salvaguardar este dominio; la sociedad reconoce que está al servicio de la persona en sus aspiraciones naturales para que pueda realizarse como ser personal y social al mismo tiempo.

Al adoptar esta nueva Carta, la Unión Europea no debe olvidar que es la cuna de las ideas de persona y de libertad, y que estas ideas le han venido por el hecho de haber estado impregnada durante mucho tiempo por el cristianismo. Según el pensamiento de la Iglesia, la persona es inseparable de la sociedad humana en la que se desarrolla. Al crear al hombre, Dios le ha integrado en un orden de relaciones que le permiten realizar su ser. Corresponde a la razón explorar de manera cada vez más explícita este orden, que nosotros llamamos orden natural. Los derechos del hombre no pueden ser reivindicaciones contra la naturaleza misma del hombre.

Cada vez que Europa encuentra en sus raíces cristianas los grandes principios de su visión del mundo, sabe que puede afrontar su futuro con serenidad.

(23-IX-2000)