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Si la riqueza se midiese sólo por criterios geográficos, Ciudad Rodrigo, por su situación en la zona más occidental de la provincia de Salamanca, no alcanzaría el calificativo de rica. De hecho, pertenece a esa franja fronteriza con Portugal caracterizada por su pobreza secular.Pero Ciudad Rodrigo, ciudad rica por la belleza artística que la caracteriza, se alegra por la esta riqueza conservada, aun siendo de lamentar lo perdido que, desidias e ignorancia aparte, o ventas fraudulentas o legales, fue consecuencia, sobre todo, de las guerras con Portugal, en 1640-1668, Secesión e Independencia posteriormente, y de las desamortizaciones decimonónicas, tan devastadoras para el patrimonio artístico. El tiempo ha pasado y no cabe mirar atrás, sino salvaguardar el futuro asegurando el presente. Éste es uno de los objetivos de la Exposición sobre Jesucristo organizada por la diócesis de Ciudad Rodrigo, para celebrar el Jubileo del Nacimiento de Cristo y el 50 aniversario de su reinstauración como diócesis tras haber estado vinculada a la de Salamanca. |
| En palabras del obispo de Ciudad Rodrigo, monseñor Julián López, la diócesis Civitatense, al llevar a cabo esta muestra, cumple la misión de anunciar a Jesucristo sirviéndose de un patrimonio artístico y cultural que es, para ella, expresión genuina de la fe católica y resultado de la convicción de que la iconografía cristiana puede seguir desempeñando actualmente su función mediadora y comunicativa del misterio.
Exposiciones como ésta, que se puede visitar hasta el 22 de octubre de este año, en la iglesia de San Agustín de Ciudad Rodrigo, tienen un papel decisivo en la conservación de esta riqueza artística, ya que todas las obras de arte se han limpiado y restaurado, en la tarea de sensibilizar a un pueblo que comienza a ver su patrimonio artístico y cultural como un legado, y al respeto y afecto del mismo como una de las mejores garantías para su conservación. La exposición sobre Jesucristo invita a reflexionar sobre el significado del arte cristiano en la Iglesia y en la sociedad actual, en un momento en el que, a la hora de contemplar el arte cristiano, se presentan dificultades como el desconocimiento de su significado, el clima de la increencia y/o el descenso de las motivaciones religiosas para orientar la vida; a pesar de los esfuerzos crecientes por hacerlo más asequible a hombres y mujeres. La Biblia de los sencillos, se ha compuesto siempre por imágenes que hablan y comunican acontecimientos, en este caso, de la historia de Jesucristo, dividida en tres tiempos, en torno a los cuales la exposión se estructura: Antiguo Testamento, Nuevo Testamento y Tiempo de la Iglesia. Hay algo de divino en la belleza de las cosas, en la emoción estética que experimentamos cuando una imagen nos habla. ¡Tarde te amé, belleza tan antigua y tan nueva, tarde te amé!, dijo un día san Agustín; y retomamos su palabra. Jesucristo, ciertamente, es una exposición que puede hacerle amar esta belleza. Rosa Puga Davila |