| A lo mejor pensaba el PP de Valencia que los colectivos de gays y lesbianas, tras la aprobación de una Ley de parejas de hecho, les iban a cantar: ¡Qué progres son los "zaplanas" de Valencia, qué progres son que nos llevan de excursión! Pues, claro, no. Se han encontrado con que los llaman rácanos, y cutres, porque según ellos y ellas se han quedado cortos, y ellos y ellas quieren más. Ya es sabido lo que quieren: tener todos los derechos de los verdaderos matrimonios, sin tener ninguno de los deberes y responsabilidades de un matrimonio y de una familia, que no son, ni nunca podrán serlo, por muchas leyes que los del avanzadísimo centro les regalen. ¡Cuánta bazofia en nombre del centro que nadie sabe lo que es! Naturalmente tampoco la izquierda se lo ha agradecido; ¿o, qué esperaban? Les está muy bien. Y, si siguen así, les va a seguir estando muy bien en muchas cosas. En una tertulia de RNE, alguien poco solvente soltó que lo que Zaplana tiene que pensar es si le gusta a la mayoría o no. ¡Cómo si la ética, y la verdad y la moral fueran cuestión de minorías o mayorías! Otro tanto se puede decir de los 30.000 embriones congelados, refiriéndose a los cuales alguien, en la misma tertulia, bromeó sin la menor gracia que es que ya están caducados. El que está caducado es quien dice tal cosa. Para resolver determinados casos no hace falta una ley. Habría que recordar que lo más normal suele ser que se acierte cuando se rectifica. ¿Quién es una Autonomía, la que sea, para legislar sobre eso? ¿Con qué derecho y en nombre de quién? Someterá la Autonomía de Valencia próximamente, a una ley, la existencia de Dios? ¿Y por qué el PP en Navarra, sin minoría, dice una cosa, y en Valencia, con mayoría, dice otra? Los progres de guardarropía dicen que el hecho de que cuatro parejas gays se casen en Holanda crea un precedente mundial. Luis Ignacio Parada acaba de publicar en ABC que un código hitita, datado unos 1.400 años antes de nuestra era, contiene una ley que autoriza el matrimonio entre hombres. ¡Toma precedente!
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