RetrocesoA&ONº 254/5-IV-2001SumarioEspañaContinuar
Entrevista con don José Rafael Monter, Presidente de la CONCAPA en Levante
La ley de parejas de hecho
del PP de Valencia es un error
J. F. Serrano Oceja

Qué consecuencias sociales y políticas tendrá esta ley valenciana de parejas de hecho?

Las consecuencias sociales, según interpretamos nosotros, en la CONCAPA, hasta que no nos demuestren lo contrario, son que, en el futuro, habrá una equiparación con el matrimonio y la familia. Entonces, nos podríamos encontrar, el día de mañana, según el artículo 9 de esta ley, con que los derechos y obligaciones establecidos en la normativa valenciana de Derecho público serán de aplicación a los miembros de las uniones de hecho, en particular en materia presupuestaria, subvenciones y tributos propios. Cualquier ley que se pueda aprobar el día de mañana también tendrá efectos para estas parejas de hecho. Usted imagínese que se apruebe la ley de mediación familiar. También tendrán derecho. Que se apruebe la ley de la familia. También tienen derecho. Tendrán derecho a la acogida de menores, etc. Consideramos que esto no tiene sentido. Esperemos —según dijeron en las Cortes, y según ha ido repitiendo el Partido Popular, que aprobó la ley— que nunca se equipararán las parejas de hecho a la familia, ni podrán llegar a la adopción de niños. No sé aún qué efecto político podrá causar. Estamos a dos años aún de elecciones, y con el tiempo la gente se olvida de lo pasado. Nuestra Confederación respeta a los homosexuales, en todo, como personas. Pero de ahí a querer equipararlos con una familia hay mucho camino. Hay cosas que no pueden cambiar, por ejemplo, la familia, que es el pilar de la sociedad. Si empezamos a bombardear a la familia, la acabamos destruyendo. Y eso no lo vamos a permitir.

Tengo entendido que usted analizó el proyecto político del Partido Popular respecto a la familia y que mantuvo algunas conversaciones con líderes del PP, en el período electoral, en las que no aparecía ninguna ley de parejas de hecho.

Recuerdo perfectamente que el 8 de febrero del año 2000 tuvimos una reunión de trabajo con un senador y un candidato a diputado —permítame que no le diga nombres—, en la que estuvimos hablando de temas educativos y de temas de familia, puesto que nuestra Confederación es de padres de familia y padres de alumnos. En nuestro poder teníamos tanto el programa educativo como el programa de familia del Partido Popular. Y en el programa de familia, que presentaron para las elecciones, no aparecía para nada el anteproyecto de ley de parejas de hecho. Sí que estaba el de la ley de familia, que todavía no se ha tocado. Consideramos que es mucho más importante, primero, sacar la ley de la familia, y luego, si quieren abordar el tema de las parejas de hecho, que consulten con las demás entidades sociales que estamos implicados en la familia, y a lo mejor podríamos haber llegado a algún consenso. No como ha salido. Ahora ya está ahí, la han aprobado las Cortes, es soberana, y esperemos que no tenga consecuencias nefastas para la familia y que sepan rectificar a tiempo algunas cosas, o que clarifiquen más sobre el papel, realmente, lo que pretenden con esta ley de parejas de hecho.

En términos generales, ¿cómo calificaría usted las políticas educativa y familiar del Partido Popular?

Son dos cosas muy distintas. En la política educativa, le tengo que decir que, en la Comunidad de Valencia, el PP lo está haciendo bien. Así de claro. Pero en la política familiar el Partido Popular ha cometido un error, un error básico que afecta a la familia, si no pone remedio. Aún está a tiempo de sacar la ley de la familia, bien hecha. Consideramos que, en la ley de parejas de hecho, se han confundido, bajo nuestro punto de vista. Sobre todo, si quieren igualarlas a la familia. En el resto, están haciendo cosas bien hechas, todo hay que decirlo.

El señor Presidente de la Generalitat Valenciana ha dicho que los problemas de conciencia son problemas de conciencia, en una clara tautología. ¿Cuál es su opinión al respecto?

En primer lugar, tengo que decir que yo no soy político, con lo que le digo que tengo muy tranquila mi conciencia. Yo defiendo a las familias y a los padres de alumnos. Hemos dicho en su momento todo lo que teníamos que decir. Respetamos y valoramos cualquier cosa que digan los políticos, pero nada más.

Quienes defienden esta nueva ley de parejas de hecho, las asociaciones de gays y de lesbianas, consideran que la realidad de matrimonio y familia que ustedes están defendiendo está pasada de moda.

Hay una cuestión que está clara . Debemos dejar a un lado la demagogia y todo lo que realmente confunde. Para nosotros, lo que es la familia está clarísimo: el padre, la madre y los hijos. Si la queremos hacer extensa, vendrán también los abuelos, los tíos..., etc. Ésa es la familia. Lo otro, son parejas de convivencia. Hay una cuestión que está clara, y en el Derecho lo tenemos clarísimo. Existe el matrimonio civil y el matrimonio eclesiástico. Quien se quiera casar por una u otra forma, se casa, y tiene todos sus derechos y obligaciones legalizadas. Las parejas de hecho de heterosexuales no han sido escuchadas. Solamente han salido en prensa y medios de comunicación las parejas de hecho homosexuales. No hace falta ser muy listo para darse cuenta de que esta ley, si ha beneficiado a alguien, ha sido a las parejas homosexuales, y aun así no están contentos porque quieren que se les equipare a la familia. Y nosotros, si podemos, no lo permitiremos. Hasta ahora, gracias a Dios, podemos decir nuestra opinión, aunque por lo que veo no nos hacen mucho caso. Monseñor Agustín García Gasco, nuestro arzobispo, al igual que monseñor Reig, dicen las cosas muy claras porque pueden, deben y están obligados a decirlo, como personas que son, y con las responsabilidades que tienen dentro de la Iglesia. Y hay que respetarles. Aquí se ha hecho un maremagnum, como que la Iglesia estaba en contra de. Aquí no hay nadie en contra de nadie, aquí sólo hay opiniones respetables o no. Parece que si uno no opina como quieren que opine, se le califica de las formas más raras. A mí me han dicho de todo, pero no me preocupo. Yo tengo la conciencia muy tranquila.