|
|
Una buena señal para un pueblo

|
Pocas horas antes de que el ex Presidente yugoslavo Slobodan Milosevic fuera detenido, Juan Pablo II nombraba a monseñor Stanislaw Hocevar, de 56 años, salesiano y hasta ahora obispo coadjutor de Belgrado, nuevo arzobispo de Belgrado, para sustituir a monseñor Perco, de 72 años, que presentó su renuncia por motivos de salud. Naturalmente, una de las primeras declaraciones del nuevo arzobispo se refiere al arresto de Milosevic. Ha dicho: Es importante continuar por el camino de justicia que recorre el Presidente Kostunica, para descubrir las raíces, las responsabilidades y los crímenes de guerra en los Balcanes. Creo que es una señal importante para nuestro pueblo que el Jefe del Estado, junto al Gobierno democráticamente elegido, esté pasando a los hechos para entregar a la justicia a los responsables de diez años de horrores. El general Clark, ex comandante de la OTAN, ha definido a Milosevic como un inteligente y egoísta manipulador que se considera por encima de la ley, y del que hay que desconfiar. La prensa internacional ha informado de que en la larga noche de Belgrado, Milosevic quiso suicidarse y disparar contra sus familiares, que al final le hicieron entrar en razón. Juan Pablo II acaba de reiterar los peligros del fanatismo nacionalista. En las fotos, Milosevic da la espalda al pasado, y un cartel con su imagen, desgarrado, en una calle de Belgrado
|